Esta semana, Trump volvió a ocupar el centro de la agenda desde varios frentes a la vez. La Casa Blanca, bajo su instrucción, vetó a CNN, MS NOW y Politico por considerarlos «sesgados y hostiles», y días después bloqueó a CNN de su vuelo a Tennessee pese a una orden judicial que exigía restituirle el acceso. Su visita al estadio de Neyland generó un operativo de seguridad que incluyó riesgos de corte de comunicaciones. En el plano exterior, rechazó un plan iraní de siete días para reabrir el estrecho de Ormuz y calificó de «no aceptable» cualquier acuerdo con Irán, mientras Washington sigue guiando petroleros por la zona. En paralelo, abrió la puerta a un entendimiento con Cuba, descartando una intervención militar aunque mantiene la presión económica. Todo esto ocurre mientras los demócratas ya preparan una agenda de investigaciones —sin descartar el impeachment— si ganan el Congreso en noviembre.




















































