Junior encontró un respiro en la trastienda de su camerino, aunque el giro de la jornada no estuvo en la cancha sino en un juego interno que provocó carcajadas. El club hizo una versión particular del «amigo secreto» con jugadores y miembros del cuerpo técnico, pero en los papelitos solo aparecieron dos nombres: Héctor Fabio Báez, gerente general del club, y Fuad Char, dueño y máximo accionista de la institución.
La reacción fue inmediata. Mientras los futbolistas iban sacando los papelitos, se multiplicaron las risas, las miradas de sorpresa y hasta las dudas sobre si podían cambiar el papel o dejar de jugar. En el registro difundido por Junior, varios protagonistas respondieron con expresiones típicas del Caribe, entre ellas «¡mierda!» y «¡no joda!», y Deiber Caicedo admitió que «se había complicado».
Entre los más llamativos estuvieron Luis Fernando Muriel, Víctor Danilo Pacheco, Teófilo Gutiérrez, Jermein Peña y Deiber Caicedo, cuyos gestos terminaron por convertir la actividad en una escena viral. La anécdota, sin embargo, contrasta con el presente deportivo del cuadro barranquillero, que se prepara para recibir este sábado al DIM en el estadio Romelio Martínez, por la fecha 12 de la Liga BetPlay.
Junior llega a ese partido en una posición incómoda. El equipo dirigido técnicamente por Sebastián Viera ocupa la última casilla con seis puntos, producto de una victoria, tres empates y cuatro derrotas, además de 12 goles a favor y 14 en contra. También tiene pendientes tres juegos aplazados: dos como visitante ante Atlético Nacional y Chicó, y uno como local ante Pereira.
El rival de turno, Medellín, llega cuarto con 19 puntos, igualado con Atlético Nacional. América es líder con 24 unidades, seguido por Millonarios con 20; Deportivo Cali aparece quinto con 18, Bucaramanga y Tolima suman 17, y Santa Fe es octavo con 16. El duelo está programado para las 8:20 de la noche, y el Poderoso no podrá contar con Juan Fernando Quintero, quien salió lesionado del partido anterior ante Alianza.
La escena lo dice todo. Un club histórico se permite una pausa humorística mientras su presente en la tabla sigue exigiendo respuestas serias. La broma del «amigo secreto» deja una imagen amable para la tribuna, pero no cambia el problema de fondo: Junior sigue último y con una campaña que, por ahora, no justifica su peso institucional ni su estructura.
Para entender el presente hay que volver a esa semana en la que los detalles cuentan la historia. El entretenimiento interno puede aliviar la tensión del vestuario, pero la cuenta real se mide en puntos, resultados y partidos pendientes. En un torneo apretado, cada jornada perdida encarece la recuperación y reduce el margen para corregir. El desenlace de esta historia ya no depende de una risa en el camerino, sino de lo que Junior haga en la cancha.



