AHORA
Zacharia cae a los cinco días y expone el costo político de la improvisación en la Casa Blanca•Trump frena la transmisión pública de la ejecución de Hasan tras el rechazo por convertirla en espectáculo•Pope Leo pasa la primera prueba tras la cirugía de pulmón y el Vaticano habla de recuperación normal•La mansión de Durazo se convierte en universidad: Tlalpan gana una sede y el gobierno presume recuperación de espacio•Museo Nacional: 30 obras retiradas y una batalla cultural que avanza sobre la memoria•Sonora frena sus exportaciones de ganado por una sospecha de aftosa•El Vaticano descarta complicaciones en la cirugía del papa León XIV, con un pronóstico aún por definir•Caen dos presuntos extorsionadores tras el ataque a la casa de Elvis Guerra•Tecnología, individualismo y política: la alarma de Ades sobre una sociedad más replegada•Anthropic pide reglas comunes para la IA mientras acelera ingresos y salida a bolsa•Zacharia cae a los cinco días y expone el costo político de la improvisación en la Casa Blanca•Trump frena la transmisión pública de la ejecución de Hasan tras el rechazo por convertirla en espectáculo•Pope Leo pasa la primera prueba tras la cirugía de pulmón y el Vaticano habla de recuperación normal•La mansión de Durazo se convierte en universidad: Tlalpan gana una sede y el gobierno presume recuperación de espacio•Museo Nacional: 30 obras retiradas y una batalla cultural que avanza sobre la memoria•Sonora frena sus exportaciones de ganado por una sospecha de aftosa•El Vaticano descarta complicaciones en la cirugía del papa León XIV, con un pronóstico aún por definir•Caen dos presuntos extorsionadores tras el ataque a la casa de Elvis Guerra•Tecnología, individualismo y política: la alarma de Ades sobre una sociedad más replegada•Anthropic pide reglas comunes para la IA mientras acelera ingresos y salida a bolsa•
Hemisferio
PolíticaAméricasMundoNegociosTecnologíaCulturaIdeas
Hemisferio
Secciones
El medio
Mundo

Irán pone sobre la mesa un plan de siete días para reabrir Ormuz y aliviar la presión sobre el petróleo

El ministro Abás Araqchi dijo que Teherán presentó a Estados Unidos, a través de Catar, una propuesta para restablecer el tránsito marítimo en una semana. El desenlace depende ahora de Washington y de si ambas partes aceptan frenar hostilidades y levantar parte de la presión económica.
Imagen generada con IA
sábado 26 de septiembre de 2026

Irán le presentó a Estados Unidos un plan para reabrir el estrecho de Ormuz a la navegación marítima en un plazo de siete días. El anuncio lo hizo el viernes el ministro de Relaciones Exteriores iraní, Abás Araqchi, quien habló desde la sede de la ONU en Nueva York.

Araqchi dijo que su país transmitió la propuesta a Washington a través de Catar. «Si se cumplen las condiciones necesarias, el estrecho puede abrirse nuevamente, y el tránsito marítimo usual restablecido en siete días», afirmó.

La escena lo dice todo. Un paso marítimo estratégico para el transporte de hidrocarburos vuelve a quedar en el centro de una negociación entre Teherán y Washington, con el mercado de energía mirando de cerca cada palabra.

El ministro también dejó claro dónde coloca Irán la responsabilidad del siguiente movimiento. «La decisión ahora corresponde a Estados Unidos. Irán no admite la coerción, las amenazas o la intimidación. Irán no renunciará a sus derechos soberanos por presiones», enfatizó.

Araqchi ya había mantenido una reunión el martes con el enviado estadounidense Steve Witkoff, y antes había expuesto las condiciones para poner fin a la guerra y reabrir la ruta. Informes de prensa previos señalan que el nuevo plan contempla un cese de todas las hostilidades en Oriente Medio durante siete días, incluido el Líbano.

Esos mismos reportes añaden que también se prevé la liberación de activos iraníes congelados, valorados en al menos 12.000 millones de dólares, así como el levantamiento de las sanciones al petróleo iraní y el fin del bloqueo naval estadounidense contra Irán.

Al séptimo día de la tregua, Irán reabriría Ormuz. Esa secuencia, tal como quedó descrita en los reportes, convierte el acuerdo en una especie de reloj político y militar: primero, cese de hostilidades; después, alivio económico; al final, reapertura de la ruta.

En una entrevista exclusiva con la AFP el martes, el portavoz de los Guardianes de la Revolución, Hossein Mohebi, también mencionó el fin de las hostilidades en Yemen entre las condiciones iraníes. Es un dato que confirma que la negociación no se limita al estrecho, sino a un paquete más amplio de seguridad regional.

El trasfondo inmediato está en el protocolo de acuerdo que, según la versión difundida, Trump y Masud Pezeshkian firmaron en junio para poner fin a la guerra, reabrir el estrecho de Ormuz y luego abrir negociaciones sobre el delicado capítulo del programa nuclear iraní. Pero el texto fue objeto de diferentes interpretaciones por ambas partes, y las hostilidades se reanudaron en el estrecho.

Pezeshkian dijo el viernes en X que su país quiere volver al memorando de entendimiento alcanzado en junio, pocos días después de haber dicho durante la Asamblea de la ONU que Irán no se doblegaría ante Washington.

La disputa también se cruza con las condiciones que Irán impone para el tránsito. Teherán exige a los buques que deseen atravesar Ormuz que obtengan de su parte una autorización, alegando razones de seguridad y soberanía. Los buques que no acatan esa exigencia son atacados regularmente, mientras que Estados Unidos bombardea esporádicamente las costas iraníes.

Para los países que dependen del paso marítimo, la diferencia entre un estrecho abierto y uno bloqueado no es un matiz diplomático: es una cuestión de comercio, energía y costos. Cuando la política convierte una ruta de hidrocarburos en palanca de negociación, el contribuyente termina pagando buena parte del precio en forma de incertidumbre, mayores riesgos y mercados más tensos.

Por eso el desenlace importa más allá de la retórica de ambas capitales. Si el plan avanza, habrá una señal de que la presión y la negociación todavía pueden encontrar un cauce; si se frustra, el cierre de Ormuz seguirá siendo una amenaza concreta sobre la libre circulación y sobre la estabilidad de una región que ya opera al límite. En esa partida, el valor de la soberanía se mide también por la capacidad de garantizar tránsito seguro, reglas claras y menos poder para la coerción.

Más de Mundo