Juan Sebastián Gómez Restrepo, un colombiano radicado desde hace varios años en Boston, Estados Unidos, sigue en estado crítico tras un grave accidente de tránsito ocurrido en Chelsea, Massachusetts, el miércoles 16 de septiembre en la madrugada.
Su hermana, Verónica, contó a este medio que el joven permanece en el Massachusetts General Hospital y que «Sebas está en estado de coma». Dijo además que, al momento de la conversación, no había despertado.
La familia vive una carrera contra el tiempo. Verónica explicó que se enteró del accidente el jueves, mediante una llamada de un conocido que se encuentra en el país norteamericano. Desde entonces, ella y sus allegados buscan ayuda para solicitar una visa humanitaria o de emergencia que les permita viajar a territorio estadounidense.
El siniestro, según la información disponible para la familia, involucró un carro y una scooter. Verónica relató que «todo el golpe que recibió fue en la cabeza» y que los médicos le han dicho que no ha dado respuesta alguna, aunque tampoco ha empeorado.
En medio de la angustia, la hermana añadió que las noticias «no son tan alentadoras» porque el paciente tiene movimientos involuntarios. La familia también informó que, de acuerdo con lo que les han comunicado, Juan Sebastián presenta hemorragia, edema cerebral y, en el último cambio reportado, comenzó a recibir antibióticos por una neumonía.
El pedido familiar es concreto: poder verlo y acompañarlo. Verónica dijo que el deseo de la familia es «solamente ir a acompañarlo» y que no tienen intención de quedarse en Estados Unidos, porque «acá en Colombia lo tenemos todo».
La familia insiste en que su clamor llegue a la Cancillería o a la Embajada de Estados Unidos en Colombia. También pidió a quienes conozcan el caso que lo reposten para ayudar a que la solicitud de una visa de emergencia avance.
La escena lo dice todo. Un accidente de tránsito puede convertir, en cuestión de horas, una vida normal en una espera atada a una unidad de cuidados intensivos, trámites urgentes y decisiones consulares. Para la familia, el desenlace ya no depende solo de la medicina: también depende de que el aparato estatal permita un viaje a tiempo.
Y ahí está el punto que importa. Cuando una familia necesita pedir una visa de emergencia para acompañar a un ser querido en coma, el costo humano de la burocracia deja de ser una abstracción. El derecho a ver, cuidar y decidir en medio de una crisis no debería quedar atrapado en ventanillas lentas ni en distancias imposibles. Los detalles cuentan la historia.


