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Corona contra Corona: la Justicia chilena da la razón a la cervecera mexicana frente a la tienda que ya no existe

La Corte Suprema confirma que la marca de Grupo Modelo puede registrarse en Chile, mientras la centenaria multitienda del mismo nombre liquida sus bienes para pagar a acreedores y trabajadores.
Foto: latercera.com
viernes 28 de agosto de 2026

La Segunda Sala de la Corte Suprema chilena puso fin, con fallo unánime, a una disputa que enfrentó durante años a dos marcas que comparten un solo nombre y nada más: Corona. De un lado, Cervecería Modelo de México, S. de R.L. de C.V., titular de la cerveza que se vende en el mundo entero. Del otro, Multitiendas Corona, una cadena chilena fundada en 1955 que hoy ya no opera.

La escena lo dice todo: mientras los ministros deliberaban sobre si dos marcas idénticas podían coexistir sin confundir al consumidor, una de las partes en litigio ya había cerrado sus puertas para siempre.

El expediente se remonta a marzo de 2020, cuando el Instituto Nacional de Propiedad Industrial (Inapi) rechazó que la firma cervecera mexicana registrara la marca Corona en Chile, en la categoría de cervezas y bebidas sin alcohol. La cadena chilena, con derechos previos sobre el nombre en otra categoría comercial, se opuso. Pero en noviembre de ese mismo año el Tribunal de Propiedad Industrial (TPI) revirtió la decisión del Inapi y falló a favor de la cervecera. Multitiendas Corona apeló entonces a la Corte Suprema, en un intento final por bloquear el registro.

El máximo tribunal, integrado por los ministros Manuel Antonio Valderrama, Leopoldo Llanos, la ministra María Cristina Gajardo, el ministro Jorge Zepeda y el abogado integrante Eduardo Gandulfo, confirmó la sentencia del TPI. El fallo descartó que la coexistencia de ambas marcas en el mercado nacional pudiera inducir a confusión, error o engaño entre los consumidores.

"La requirente Cervecería Modelo de México, S. De R. L. De C.V., es titular de una serie de marcas Corona y Corona Sunet, en el extranjero, registradas con anterioridad a la observada", señaló el fallo, agregando que esos registros previos —vinculados a servicios de organización de exposiciones, entretenimiento y conciertos— ya habían sido reconocidos en una sentencia anterior del mismo tribunal, identificada como Rol N.º 2247-2019. Por esa razón, la Corte concluyó que "no se ve inconveniente en conceder la marca solicitada" y que su concesión "no producirá confusión, error o engaño en cuanto al origen empresarial de los servicios a distinguir".

Otro argumento decisivo fue que el registro de la marca chilena correspondía a una categoría comercial distinta de la de cervezas y bebidas sin alcohol, lo que reforzó la tesis de que ambos signos podían operar sin pisarse.

El rechazo del recurso de casación llega en un contexto que ya había cambiado radicalmente el terreno del litigio: Multitiendas Corona cerró su operación definitiva en julio del año pasado. La firma solicitó su liquidación voluntaria después de no conseguir el financiamiento pactado en su proceso de reorganización judicial, el mecanismo legal que suele usarse como último intento antes del cierre total.

Tras el cierre comercial, la sociedad inició un proceso de liquidación de stock e inmobiliario destinado a pagar a acreedores y trabajadores. Otros afectados por el fin de la cadena optaron además por la vía judicial, buscando una mayor compensación a través del patrimonio de los últimos controladores de la firma: los hermanos Paula, Malú y Herman Schupper.

Para entender el presente hay que volver a esa semana de noviembre de 2020 en que el Tribunal de Propiedad Industrial cambió el curso del caso. Lo que entonces era una disputa entre dos empresas activas terminó, cuatro años después, como la confirmación judicial de un derecho de marca que la parte perdedora ya no tenía cómo ejercer: no queda tienda que defender.

El desenlace ofrece una lección que trasciende el litigio puntual. La propiedad industrial, como cualquier derecho de propiedad, se sostiene con registros, pruebas y coherencia jurídica, no con la sola antigüedad de un nombre en el mercado local. La cervecera mexicana documentó registros internacionales previos y categorías comerciales bien delimitadas; el tribunal chileno, en las tres instancias que revisaron el caso, terminó privilegiando esa claridad sobre la alegación de una marca nacional que, para cuando se dictó el fallo final, ya había dejado de operar.

Es, también, un recordatorio de que los procesos de reorganización judicial —pensados para salvar empresas viables— no garantizan la supervivencia cuando el financiamiento pactado no llega. Multitiendas Corona intentó ese camino y fracasó; hoy sus antiguos controladores enfrentan además reclamos patrimoniales de trabajadores y acreedores. La marca sobrevive, pero ya no en manos chilenas: la cerveza mexicana se queda con el nombre en el rubro que disputó.

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