La lista se conoció este fin de semana, pero la escena que mejor resume esta edición de los Premios Macondo no ocurrió en una alfombra roja sino en un teatro con las paredes agrietadas. El Enrique Buenaventura, la locación prevista para la ceremonia del 25 de octubre en Cali, sufrió afectaciones en el terremoto del pasado 10 de agosto y la Academia Colombiana de Cine deberá cambiar de sede antes del gran día. Los detalles cuentan la historia: incluso el escenario de la fiesta del cine nacional quedó marcado por la fragilidad de la infraestructura del país.
El resto de la trastienda es más previsible: una competencia reñida entre tres apuestas de autor. Horizonte, del director César Augusto Acevedo, se impuso como la cinta más nominada con doce menciones. Le siguen, empatadas con once cada una, Un poeta, del paisa Simón Mesa Soto, y Adiós al amigo, de Iván David Gaona.
Las nominaciones surgieron de un proceso de votación en el que participaron 77 películas en total, entre ellas 25 cortometrajes nacionales y 10 producciones iberoamericanas, repartidas en 21 categorías. Los ganadores se conocerán en la ceremonia de Cali, que la Academia sostiene en el calendario a pesar del contratiempo con el teatro.
Un poeta llega a esta cita con un recorrido que la instalación cultural colombiana exhibe como carta de presentación en el exterior. La cinta se estrenó en mayo de 2025 en el Festival de Cannes, dentro de la sección Una Cierta Mirada, y llegó a las salas colombianas en agosto de ese año. Desde entonces acumuló una decena de reconocimientos nacionales e internacionales, entre ellos el Premio del Jurado en esa misma sección de Cannes, el Premio Don Quijote del Festival de Cine de La Habana y la Estrella Dorada del Festival El Gouna, en Egipto.
En el terreno técnico, la competencia por Mejor Sonido reúne a equipos de las tres favoritas y de otras dos producciones. Por Adiós al amigo compiten Daniel Garcés Najar, José Jairo Flórez Flórez y José Valenzuela; por Llueve sobre Babel, Gerry Vásquez, James Parnell, Daniel Prieto, Daniel Vásquez y Sebastián Alzate; por Andariega, Juan Manuel López, Daniel Giraldo y Daniel Vásquez; por Horizonte, Juan Manuel Betancourt, Hadi Abou Ghazale y Pascal Giroux; y por Un poeta, el equipo escandinavo integrado por Matti Bye, Johanna Ekholm, Gustav Davidsson y Pelle Westlin. En la categoría de producción, Adiós al amigo aparece con Mónica Juanita Hernández Duquino al frente.
Para entender el presente hay que volver a esa semana de agosto en la que un sismo alteró la logística de un premio que celebra, precisamente, la capacidad de una industria de sostenerse pese a las condiciones adversas. La Academia Colombiana de Cine no canceló ni aplazó la fecha: reubicó la sede y mantuvo el compromiso con el calendario, una decisión que en la trastienda de cualquier gremio cultural suele costar más de lo que aparenta.
El desenlace de esta edición se conocerá en octubre, pero el dato que ya está sobre la mesa es otro: el cine colombiano vuelve a competir en festivales de la talla de Cannes, La Habana o El Gouna con producciones que, en su mayoría, dependen de financiamiento privado, coproducciones internacionales y el trabajo sostenido de equipos técnicos que rara vez aparecen en los titulares. Ese mérito, construido fuera de los reflectores y sin garantías de éxito comercial, es el que los Macondo intentan reconocer cada año, incluso cuando el propio teatro donde se entregan termina siendo víctima de la misma fragilidad que golpea al resto del país.
Que la ceremonia se sostenga pese al terremoto no es un detalle menor para quienes siguen de cerca la industria cultural colombiana: habla de una institucionalidad gremial que, a pulso, ha logrado dar continuidad a un premio en un entorno donde la infraestructura pública falla primero. La competencia entre Horizonte, Un poeta y Adiós al amigo será, en última instancia, una disputa entre miradas de autor forjadas con recursos limitados y reconocimiento internacional ganado a pulso, no por decreto ni por subsidio garantizado.



