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La ruptura entre Cabal y Polo Polo destapa la trastienda de la derecha colombiana

El excongresista acusa a una ficha de la exsenadora de haber intentado sabotear su carrera y advierte que «lo que falta por contar es más… y peor».
Foto: elcolombiano.com
jueves 3 de septiembre de 2026

La pelea entre los excongresistas María Fernanda Cabal y Miguel Polo Polo, que alguna vez fueron aliados políticos, subió de tono esta semana. Desde el martes se enfrentan en redes sociales: ella lo llamó «malagradecido» y él respondió llamándola «monotemática».

Este 2 de agosto, Polo Polo fue más allá y publicó un mensaje que amplió el conflicto. «Llevaba un año callado. Estábamos en plenas elecciones y no quería que después salieran a decir que yo estaba dividiendo a la derecha. Pero las elecciones ya pasaron y llegó el momento de hablar», escribió el exrepresentante por la curul afro.

Según se ha planteado, la ruptura tendría origen en que Polo Polo decidió apoyar desde temprano la candidatura presidencial de Abelardo de la Espriella, incluso cuando Cabal era precandidata para aspirar por el Centro Democrático.

La escena que Polo Polo describe se remonta a 2023, cuando fue llevado ante la Corte Suprema de Justicia y el Consejo de Estado por denuncias que, según él, afirmaban falsamente que pedía dinero a miembros de su Unidad de Trabajo Legislativo. «Querían meterme a la cárcel y darme muerte política. Fue un proceso desgastante. Tuve que invertir dinero, tiempo y energía en defenderme. Finalmente, el Consejo de Estado falló a mi favor», relató.

El detalle que cuenta la historia, según Polo Polo, es que una persona «de las entrañas de María Fernanda Cabal» habría estado detrás de esa denuncia. Se trataría de alguien que integró su equipo por recomendación de Cabal. «Tuve que apartarla porque firmaba documentos sin mi autorización, hacía compromisos en mi nombre, tenía constantes problemas con otros integrantes del equipo e intentó quedarse con el partido al que yo tenía derecho», afirmó.

Posteriormente, según Polo Polo, esa persona «terminó aliándose con Alí Bantú, un dirigente de izquierda cercano al proyecto político de Francia Márquez, para actuar en mi contra». Se trata de una acusación de Polo Polo contra un tercero no identificado por su nombre, que Hemisferio no puede verificar de forma independiente.

El giro decisivo de su relato es el reproche directo a Cabal: le habría contado la situación y pedido que interviniera, sin obtener respuesta. «En repetidas ocasiones hablé con María Fernanda, a quien entonces consideraba una gran amiga. Le conté lo que estaba ocurriendo y le pedí que interviniera para frenar las actuaciones de esta persona», aseguró. Y añadió: «Cabal conocía la situación y sabía perfectamente lo que esas denuncias podían significar para mi vida y mi futuro político. Además, tenía un enorme control sobre esta persona. Aun así, no recibí de ella la respuesta que esperaba ni la contundencia con la que yo habría actuado si la situación hubiera sido al revés».

En contraste, según Polo Polo, quienes sí lo acompañaron a puerta cerrada fueron su abogado, Jhonatan Peláez, y «el hoy presidente Abelardo de la Espriella», tal como lo describió el propio excongresista en su mensaje —una referencia cuyo alcance exacto la fuente no precisa más allá de esas palabras.

«Ahora algunos dirán: 'Polo, la ropa sucia se lava en casa'. No. Durante tres años intenté lavarla en casa. Pero hay ropa que, después de tanto tiempo, necesita sol», escribió, en lo que parece ser el desenlace de una paciencia agotada. Después rechazó el calificativo de «malagradecido»: «Han querido construir la narrativa de que el desagradecido fui yo. Durante mucho tiempo guardé silencio para no perjudicar a nadie ni alimentar divisiones políticas».

Cerró con una advertencia que deja la puerta abierta a nuevos capítulos: «Sé quiénes estuvieron cuando intentaron acabar con mi futuro político y sé también quiénes, pudiendo hacer algo, decidieron no hacerlo. Ahora que las elecciones terminaron, tengo derecho a contar mi versión y a defender mi nombre». Y remató: «Precisamente porque soy un caballero es que no he contado todo. Porque lo que falta por contar es más... y peor».

Para entender el presente hay que volver a esa semana de 2023 en que Polo Polo, según su propio relato, arriesgó su libertad y su carrera ante la Corte Suprema y el Consejo de Estado. Los detalles cuentan la historia de una derecha colombiana que, superadas las urnas, empieza a saldar cuentas internas: entre quienes apostaron temprano por De la Espriella y quienes, como Cabal, mantuvieron otras lealtades. El episodio no cambia el resultado electoral, pero sí expone las fisuras de un espacio político que se presentó como bloque unido y que ahora litiga en público sus lealtades y sus silencios.

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