A las 6:40 de la mañana, la Amazonía peruana ya estaba en movimiento. En Iquitos, el general Francis L. Donovan, comandante del Comando Sur de Estados Unidos, abrió una visita que buscó reforzar la cooperación militar con Perú frente al narcotráfico, el crimen organizado transnacional y otras amenazas que operan en la región.
La escena lo dice todo. La delegación estadounidense no llegó sola. También estuvo el embajador Bernie Navarro. Ambos se reunieron con mandos militares peruanos y visitaron instalaciones vinculadas con operaciones de seguridad en Loreto, un departamento fronterizo con Brasil, Colombia y Ecuador.
Según informó la embajada de Estados Unidos en Perú, Donovan tiene previsto conversar con el ministro de Defensa, Rafael Belaúnde, y con el jefe del Comando Conjunto de las Fuerzas Armadas peruanas, César Briceño. La agenda incluye iniciativas para profundizar la cooperación bilateral y coordinar acciones en el marco de la Coalición Contra los Carteles de las Américas, conocida como A3C.
La embajada explicó que las conversaciones buscan impulsar «los esfuerzos conjuntos para combatir a las redes narcoterroristas» en ese marco. También subrayó el papel de Lima al afirmar que «Perú es un socio estratégico de larga trayectoria en materia de seguridad y un miembro fundamental de la A3C».
Los protagonistas de esta jornada pusieron sobre la mesa el intercambio de inteligencia, la planificación operativa y los ejercicios militares bilaterales. La visita también abrió espacio para examinar nuevas vías de colaboración contra las organizaciones criminales y la minería ilegal, además de reforzar la coordinación entre las fuerzas de seguridad.
Uno de los puntos más sensibles es el Valle de los Ríos Apurímac, Ene y Mantaro, el VRAEM. Allí, según la información divulgada, permanece una facción de Sendero Luminoso y una de las principales zonas productoras de coca del país. Washington considera que una mayor articulación con las autoridades peruanas puede ayudar a contener la violencia y las actividades de las redes narcoterroristas que operan en ese territorio.
La embajada estadounidense reiteró su disposición a mantener la cooperación con Lima y señaló: «Los Estados Unidos reafirman su compromiso de trabajar hombro a hombro con el Perú para construir un frente unificado contra las organizaciones terroristas, el narcotráfico y las redes criminales que amenazan la seguridad, la estabilidad y la prosperidad del hemisferio».
Del lado peruano, Belaúnde destacó el valor del intercambio de información para las operaciones contra las estructuras delictivas. Dijo: «Esta alianza nos permitirá también contar con información de inteligencia para hacer frente al crimen organizado que ocasiona muertes, extorsiones, trata de personas, entre otros delitos a los cuales venimos haciendo frente desde el Comando Unificado».
Después, el ministro acompañó a Donovan y a Navarro en un vuelo a bordo de una aeronave militar estadounidense Bell-Boeing V-22 Osprey hasta la instalación militar El Estrecho, en la frontera con Colombia. Más tarde, la delegación se trasladó al cuartel Alfredo Vargas Guerra, en Iquitos, donde funciona la sede del Comando Unificado del Putumayo y Mariscal Castilla, responsable de operaciones en esa zona.
Para entender el presente hay que volver a esa semana. La visita se enmarca en un esfuerzo claro de ambos gobiernos por estrechar vínculos en defensa y seguridad regional. En los hechos, significa más coordinación, más inteligencia compartida y más presencia estatal sobre corredores donde mandan las redes criminales.
Ese giro beneficia a quienes viven bajo la presión del narcotráfico, la minería ilegal y la violencia asociada. También deja una enseñanza de fondo: sin orden, sin cooperación operativa y sin capacidad real del Estado, la frontera se convierte en terreno fértil para el delito.
La discusión ya no es solo militar. Es institucional. Cuando Washington y Lima aceleran la coordinación, lo que está en juego es la soberanía efectiva sobre zonas críticas y la capacidad de proteger a la población con resultados, no con discursos. Los detalles cuentan la historia.

