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Venezuela bajo los escombros: Colombia moviliza toneladas de ayuda

Dos terremotos de 7,1 y 7,5 grados dejaron 3.685 muertos, 16.740 heridos y 17.907 personas que perdieron sus viviendas. La Cruz Roja Colombiana y la red de bancos de alimentos ya canalizan cientos de toneladas de asistencia humanitaria.
Imagen ilustrativa
viernes 10 de julio de 2026

La escena lo dice todo. Caracas y La Guaira, semanas después de los sismos del 24 de junio, concentran al menos 12.800 personas distribuidas en 87 refugios temporales. El último balance oficial eleva a 3.685 el número de fallecidos y a 16.740 el de heridos. Aún no existe una cifra clara de desaparecidos, según las autoridades venezolanas.

El impacto sobre la vivienda es contundente: 17.907 personas perdieron sus casas, de acuerdo con las mismas fuentes oficiales. La magnitud de la tragedia convirtió al corredor humanitario Colombia-Venezuela en uno de los ejes de respuesta más activos de la región.

La Cruz Roja en terreno

La Cruz Roja Colombiana (CRC) activó sus protocolos en menos de 48 horas tras los terremotos. Movilizó más de 50 voluntarios y colaboradores al territorio venezolano y desplegó profesionales de medicina y enfermería para apoyar el Hospital de Campaña de la Cruz Roja Venezolana en La Guaira.

Las labores sobre el terreno incluyeron localización de personas con vida, configuración de equipos de radio junto a la Cruz Roja de Venezuela y Costa Rica, suministro de internet a la Unidad Móvil de Telecomunicaciones de Protección Civil Bolivariana y apoyo con sistema Starlink a la Cruz Roja Venezolana.

En términos materiales, la CRC ha movilizado 10 toneladas de asistencia humanitaria en kits de alimentos, 7,2 toneladas de equipos especializados y 6 vehículos para apoyar la operación. Con los aportes económicos recibidos a través de la entidad se está gestionando una primera entrega estimada en 1.500 millones de pesos, compuesta por 16.000 kits —de higiene, vajilla, noche y cocina— y 3.400 vacunas.

Quienes deseen contribuir pueden hacerlo en el sitio web www.cruzrojacolombiana.org o mediante la cuenta corriente Davivienda número 0560455069996490.

569 toneladas y 23 puntos de acopio

La Asociación de Bancos de Alimentos de Colombia (Abaco) opera en paralelo con una red de 23 puntos de acopio en todo el territorio nacional. El balance hasta ahora: más de 377 millones de pesos recaudados en efectivo y 569 toneladas de ayuda en especie gestionadas, de las cuales 199 ya fueron entregadas y 42 se encuentran en tránsito. Se estima que lo recolectado beneficia a más de 8.700 personas.

La ayuda llega a Venezuela a través del Banco Alimentar de Venezuela y Cáritas Venezuela, con foco en población alojada en albergues oficiales, centros de salud, hospitales y personas auto-albergadas en la zona afectada.

En Medellín operan dos puntos: la Fundación Banco Arquidiocesano de Alimentos, en la Carrera 52 #30 A 97, y la Fundación Saciar, en la Carrera 50 N.º 25-261. Esta última cuenta además con un punto en Apartadó, en la Carrera 101 A #83B-02, bloque 5, barrio Obrero. A nivel nacional, los bancos de alimentos de Armenia, Barranquilla, Bucaramanga, Buenaventura, Cali, Cartagena, Cartago, El Espinal, Ibagué, Manizales, Montería, Neiva, Pasto, Pereira, Santa Marta, Valledupar, Villavicencio, Zipaquirá, Bogotá y Cúcuta también están conectados con la campaña #TodosPorVenezuela.

Abaco recibe productos de la canasta básica: agua, arroz, aceite, pastas, granos, enlatados, harina, leche en polvo y líquida UHT de 200 ml y alimentos listos para consumo. En artículos no alimenticios se requieren colchonetas, jabón, crema dental, pañales y toallas higiénicas. Los textiles —ropa, cobijas, toallas— solo se aceptan nuevos. No se reciben productos que requieran cadena de frío, ni húmedos o manchados.

Lo que está en juego

La respuesta colombiana a esta emergencia ilustra algo que los grandes aparatos estatales suelen pasar por alto: cuando la sociedad civil organizada —la Cruz Roja, los bancos de alimentos, las fundaciones diocesanas— actúa con agilidad y transparencia, los recursos llegan más rápido y con menos fricción burocrática que a través de cualquier canal gubernamental.

Más de 500 toneladas de ayuda movilizadas en semanas, un corredor humanitario activo y decenas de voluntarios en terreno son el resultado de ese principio en acción. La tragedia venezolana no tiene solución rápida, pero la solidaridad de la libre empresa y la sociedad civil colombiana demuestra que el primer respondedor no siempre lleva uniforme de funcionario.

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