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Veinticinco años de Macabro FICH: horror, inteligencia artificial y videojuegos en la Ciudad de México

El festival de cine de horror más antiguo de México llega a su edición 25 con 20 sedes, un día dedicado a la IA y su primera incursión en los videojuegos independientes.
Imagen ilustrativa
jueves 16 de julio de 2026

La escena lo dice todo: un teatro histórico, una película vasca con tres nominaciones al Goya y veinticinco años de programación de género acumulados en una sola noche de apertura. El Festival Internacional de Cine de Horror de la Ciudad de México, MACABRO FICH, celebra su 25.ª edición del 12 al 23 de agosto de 2026 en 20 sedes capitalinas, con un programa que se extiende desde el terror clásico hasta los videojuegos y la inteligencia artificial aplicada al cine.

La inauguración ocurre en el Teatro de la Ciudad «Esperanza Iris» con Gaua, cinta vasca que acumula tres nominaciones en los Premios Goya. El aniversario se conmemora además con un archivo gráfico expuesto en el Museo Mexicano del Diseño, un gesto que subraya la voluntad del festival de anclar su historia en la memoria visual de la ciudad.

Entre los títulos más esperados figura El Heladero, protagonizada por Ari Millen, Benjamin Byron Davis y Eli Roth, que llega al festival como premier en colaboración con Diamond Films. La premisa es directa: un pueblo veraniego cae en caos cuando un heladero reparte helados con consecuencias aterradoras. La función es gratuita; las invitaciones se distribuyen a través de las redes sociales del festival.

El regreso más cargado de historia lo protagoniza ¿Quién puede matar a un niño?, el clásico del director español Narciso Ibáñez Serrador, que vuelve a la pantalla grande cincuenta años después de su estreno. La cinta, que narra la llegada de una pareja inglesa a un pueblo habitado únicamente por niños, se proyecta en función única el miércoles 19 de agosto en la Cineteca Nacional México, en colaboración con el Festival Caostica. Ibáñez Serrador ya era figura del género antes del filme, con la serie televisiva Historias para no dormir y la película La residencia.

La edición 2026 también abre por primera vez la puerta al true crime. La Noche del True Crime arranca con Altona, debut cinematográfico de los hermanos Affolter, que combina animación con testimonios inéditos sobre un ataque que devastó a una comunidad. La cita es el martes 18 de agosto en el Museo Casa de Carranza, con entrada libre.

El 20 de agosto, el Centro de Cultura Digital alberga el primer Día IA de MACABRO FICH, también con entrada libre. El programa incluye una masterclass del cineasta español José Texeira, la exhibición de Memoria Lacerada —segunda película del director mexicano Lex Ortega realizada con inteligencia artificial— y el cortometraje Margoth et Kassandra del también mexicano León Landazuri. La jornada propone el visionado, el diálogo y la reflexión sobre los avances de esta tecnología aplicada al cine de género.

La novedad más inesperada del aniversario es el cruce hacia los videojuegos. MACABRO FICH presenta por primera vez ocho propuestas independientes de horror en la Feria Geek, con el apoyo de Asus y Masamune. La selección incluye Call of the Elder Gods, secuela del galardonado Call of the Sea de 2020; Welcome to Elderfield, un RPG de granja con mecánicas cotidianas que esconden una ambientación perturbadora; y Neve, un thriller retrofuturista en el que la capitana Jasmina debe guiar a su tripulación desde una cápsula de criogenia con la ayuda de una inteligencia artificial sospechosa. Completan la lista Ground Zero, Grime II, Luna Abyss II, Hordes of Hunger y Subversive Memories, este último inspirado en los survival horror de la generación PlayStation 1.

Los detalles cuentan la historia. MACABRO FICH ha construido en veinticinco años algo que ningún subsidio cultural garantiza por decreto: un público fiel, una identidad de género reconocible y la capacidad de renovarse sin abandonar su núcleo. La apuesta por la inteligencia artificial y los videojuegos no es una concesión a la moda; es la lógica de un festival que entiende que el horror, como el mercado, sobrevive cuando encuentra nuevas formas de llegar a nuevos consumidores.

En un ecosistema cultural donde buena parte de los festivales depende del financiamiento público para existir, la expansión de Macabro hacia el gaming con alianzas privadas —Asus, Masamune, Diamond Films— apunta a un modelo más sostenible. El cine de género, históricamente menospreciado por las instituciones, ha encontrado en la Ciudad de México un espacio que cumple un cuarto de siglo sin pedir permiso.

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