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Una puntuación con inteligencia artificial promete distinguir el «corazón roto» del infarto sin abrir una arteria

Un equipo de Zúrich, Oxford, Londres y Greifswald desarrolló la puntuación BioTAK, un sistema que combina biomarcadores sanguíneos y sexo biológico para detectar el síndrome de Takotsubo antes del cateterismo cardíaco.
Imagen ilustrativa
viernes 4 de septiembre de 2026

La escena es siempre parecida: un paciente llega a urgencias con dolor en el pecho, falta de aire, a veces un desmayo. Los signos apuntan a un infarto. Pero en algunos casos, especialmente en mujeres mayores de 50 años, lo que hay detrás no es una arteria obstruida sino el llamado síndrome de Takotsubo, o «síndrome del corazón roto», una afección cardíaca que puede desencadenarse por un shock emocional extremo o por una enfermedad física grave.

La diferencia entre ambos cuadros no es cosmética. El infarto clásico implica obstrucción de las arterias coronarias; el Takotsubo, no. Pero para saberlo con certeza, hasta ahora, el paciente debía someterse a un cateterismo cardíaco: un procedimiento en el que se introduce un tubo por un vaso sanguíneo hasta el corazón, invasivo por definición.

Un equipo internacional de investigadores acaba de publicar en el European Heart Journal, a finales de agosto, una herramienta que busca cambiar ese guion. Se llama puntuación BioTAK y combina el sexo biológico del paciente con varios biomarcadores sanguíneos vinculados a distintos procesos del sistema cardiovascular.

Los detalles cuentan la historia del método: los científicos usaron inteligencia artificial para determinar qué combinación de biomarcadores ofrecía la información diagnóstica más útil, y luego incorporaron esos marcadores a la herramienta clínica. El objetivo declarado no es reemplazar el criterio médico, sino afinarlo antes de decidir si un cateterismo es necesario.

Los números del estudio de validación son el corazón de la noticia. Con casi 1.800 pacientes, la puntuación BioTAK identificó el síndrome de Takotsubo con lo que los propios científicos describen como alta precisión. Usando umbrales predefinidos, el sistema clasificó correctamente a casi el 90% de los participantes antes de que se sometieran al procedimiento invasivo.

«Nuestro estudio demuestra que una simple combinación de biomarcadores sanguíneos y sexo biológico permite identificar a estos pacientes con una precisión notable incluso antes del cateterismo cardíaco», declaró Florian A. Wenzl, coautor principal del estudio e investigador en el Centro de Cardiología Molecular de la Universidad de Zúrich y en el Departamento de Medicina Radcliffe de la Universidad de Oxford.

Victor Schweiger, del Hospital Universitario de Zúrich y también coautor principal, añadió una capa científica al hallazgo: «Al mismo tiempo, los biomarcadores aportan información sobre los procesos biológicos que distinguen el síndrome de Takotsubo de un infarto clásico».

Para entender el presente hay que volver a lo que la puntuación revela sobre la biología misma de la enfermedad. Según los investigadores, BioTAK incluye dos biomarcadores identificados recientemente que señalan un papel importante del llamado eje cerebro-corazón, y sugieren que el Takotsubo se desarrolla por mecanismos independientes de la aterosclerosis, la acumulación de placa en las arterias que sí caracteriza al infarto convencional.

Thomas Lüscher, investigador del National Heart and Lung Institute del Imperial College de Londres y coautor del estudio, resumió el mérito técnico de la herramienta: «Al capturar las vías de señalización relacionadas con las respuestas al estrés, la disfunción cardíaca y la estabilidad de la placa, la puntuación BioTAK traduce los complejos mecanismos de la afección en una herramienta diagnóstica práctica».

Pero el giro más relevante para la práctica clínica lo puso Christian Templin, director del Departamento de Medicina Interna B del Centro Médico Universitario de Greifswald y también coautor principal. Templin fue explícito sobre los límites del hallazgo: «La puntuación BioTAK no sustituye al cateterismo cardíaco cuando este es médicamente necesario. No obstante, podría ayudar a guiar los procedimientos diagnósticos de forma más eficaz y evitar pruebas invasivas innecesarias en pacientes seleccionados».

El equipo ya tiene previsto un siguiente capítulo: nuevas investigaciones para determinar si incorporar la puntuación BioTAK a la atención clínica habitual mejora efectivamente el diagnóstico y el tratamiento del síndrome de Takotsubo.

El desenlace de esta historia todavía no está escrito, porque la herramienta aún debe probarse en la práctica hospitalaria del día a día, no solo en el laboratorio de validación. Pero la lógica de fondo —usar datos y algoritmos para evitar someter a un paciente a un procedimiento invasivo cuando no es estrictamente necesario— es la misma que ha empujado buena parte de la innovación médica de la última década: menos intervención, más precisión, mejor uso de un recurso escaso y costoso como es el tiempo de un cateterismo cardíaco.

En sistemas de salud que enfrentan presión de costos y listas de espera, cualquier herramienta capaz de reducir pruebas invasivas innecesarias sin sacrificar precisión diagnóstica no es un detalle menor. Es, en el fondo, una forma de eficiencia clínica que beneficia tanto al paciente que evita un procedimiento de riesgo como al sistema que administra recursos limitados.

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