Un grupo de 36 estudiantes, de entre 16 y 30 años, comenzó a formarse como educadores en la Universidad Católica Andrés Bello con la Beca Excelencia Andrés Bello. La primera cohorte del programa arrancó el 14 de septiembre en la sede de Montalbán y reúne a jóvenes con perfiles diversos, pero con una misma apuesta: estudiar Educación.
La iniciativa fue impulsada por la Compañía de Jesús y la Fundación Andrés Bello. La UCAB destacó que el programa fue diseñado para brindar incentivo económico a bachilleres y universitarios con alto rendimiento académico que quieren cursar la carrera de Educación. Los seleccionados recibirán un subsidio de 50% a 100% del costo de la matrícula.
El dato central es claro: en un país donde los costos pueden cerrar caminos antes de que empiece la vida profesional, la universidad intenta abrir una puerta. No con discursos, sino con becas. Esa decisión importa porque pone el mérito por delante de la barrera económica y reconoce que el talento no debería depender del tamaño del bolsillo.
La selección de los beneficiarios se hizo durante junio y julio. Los aspirantes pasaron por una prueba de conocimientos, estudios psicológicos y socioeconómicos, una entrevista vocacional y la presentación de una microclase ante un grupo de especialistas. La UCAB señaló que ese filtro buscó identificar a quienes combinaran rendimiento, vocación y disposición para enseñar.
Celsa Afonso, directora de la Escuela de Educación, explicó que 22 de los seleccionados cursarán la mención de Ciencias Pedagógicas y 14 Física y Matemáticas. Dijo que esas áreas requieren nuevos profesionales en el país. También afirmó que la expectativa es acompañarlos para consolidar una formación docente de «altísima calidad pedagógica, científica y humana».
Afonso agregó que la consolidación del programa es un reconocimiento al mérito y la disciplina de los estudiantes. Según dijo, la iniciativa refuerza la misión de la universidad para evitar que las barreras económicas frenen a jóvenes con liderazgo. Además, espera que estos estudiantes se integren al voluntariado de la Escuela, donde aplicarán «pensamiento crítico», «aprendizaje basado en evidencia» y «compromiso comunitario».
Entre los seleccionados hay quienes llegan desde trayectorias familiares marcadas por la docencia y otros que provienen de áreas distintas. Norlymar Miranda, cursante de Ciencias Pedagógicas, contó que pensó que otros la iban a mirar como si estuviera equivocada por estudiar Educación. Aun así, dijo que su objetivo es el servicio a su país y que, si la necesidad está en el tema educativo, allí puede aportar.
Amanda Isturriaga, también estudiante de Ciencias Pedagógicas, relató que viene de una familia donde varias mujeres han sido educadoras. Contó que su bisabuela enseñaba a leer a niños en los pueblos de Táchira, y que esa vocación ha pasado de generación en generación.
Giuseppe Di Fabio, que estudia Ingeniería en Telecomunicaciones y es coordinador de la delegación Lamun UCAB, también forma parte del grupo. Dijo que debatar en Lamun le mostró que los problemas estructurales solo se resuelven formando ciudadanos. Por eso decidió sumar Educación a su formación. Para él, la tecnología conecta a la gente, pero la pedagogía transforma sus mentes.
La Beca Excelencia Andrés Bello es la segunda iniciativa de la UCAB para impulsar a jóvenes a estudiar Educación. En 2018, la institución puso en marcha el programa Educa 20-20, del que egresaron unos 70 jóvenes como docentes en distintas menciones.
La escena lo dice todo. Mientras el país sigue necesitando maestros y mejores resultados educativos, una universidad y sus aliados privados y religiosos intentan convertir vocaciones en profesionales. Ese es el valor de una beca bien diseñada: no reparte privilegios, corrige desigualdades de acceso y premia el esfuerzo.
También deja una advertencia. Cuando la formación depende demasiado de la capacidad de pago, el sistema educativo pierde futuros docentes antes de que lleguen al aula. Por eso este programa no solo forma educadores. Defiende una idea básica de libertad y movilidad social: que estudiar no debería ser un lujo, sino una oportunidad para quienes demuestran mérito y disciplina.



