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Trump premia a Musk y vuelve a acercarlo a la órbita del poder

El presidente de Estados Unidos le entregó al dueño de SpaceX y Tesla la máxima distinción científica, en una ceremonia que también sirvió para exhibir el peso de la tecnología en la agenda de la Casa Blanca. La escena marcó el regreso del magnate a la cercanía de Trump tras su ruptura del año pasado.
sábado 10 de octubre de 2026

Donald Trump entregó el jueves a Elon Musk la máxima distinción científica de Estados Unidos, en un acto que volvió a poner al multimillonario al frente de SpaceX y Tesla dentro de la órbita del presidente.

La ceremonia reunió a seis figuras de la tecnología estadounidense en el Instituto de la Paz de Washington, un lugar que, según la fuente, recientemente fue rebautizado con el nombre de Trump. Pero todas las miradas se concentraron en Musk, después de su salida del Departamento de Eficiencia Gubernamental el año pasado, un organismo pensado por Trump para recortar gastos federales.

Trump calificó a Musk de «tesoro nacional» y dijo: «Elon es nuestro Thomas Edison moderno». El mandatario también le entregó la Medalla Nacional de la Ciencia en medio de una ceremonia bautizada como «Science: A New Golden Age».

Junto a Musk, también recibieron la Medalla Nacional de la Ciencia Sergei Brin, Jensen Huang y Lisa Su. Michael Dell y Satya Nadella recibieron la Medalla Nacional de Tecnología e Innovación.

La portavoz de la Casa Blanca, Liz Huston, dijo en un comunicado a la AFP: «La Administración Trump agradece las contribuciones de estos increíbles líderes en ciencia y tecnología. Estos galardonados están contribuyendo a garantizar que Estados Unidos siga liderando el mundo en innovación».

La escena también confirmó un dato político de fondo: Musk volvió a ganarse el favor de Trump tras el desencuentro entre ambos el año pasado. En los últimos meses, según la fuente, ambos hombres volvieron a acercarse, y los cohetes SpaceX siguen siendo una pieza clave del programa espacial y de defensa de Estados Unidos.

Trump además ligó la ceremonia con su visión sobre la inteligencia artificial y las empresas. Dijo que cualquiera que se resista a utilizar el término «superinteligencia» para referirse a la IA será tratado como un enemigo. También sostuvo que la IA y las empresas son cruciales para lograr lo que denomina una «Edad de oro» para la economía estadounidense.

Durante el acto, Trump recibió un cuadro con la Medalla Nacional de Ciencia otorgada a título póstumo a su tío John Trump, profesor del Instituto Tecnológico de Massachusetts (MIT). La fuente añade que John Trump, fallecido en 1983, es una figura recurrente en los discursos del mandatario, quien suele afirmar haber heredado de su tío el «coeficiente intelectual más alto» y le atribuye unos «buenos genes».

La escena lo dice todo. Trump convirtió una ceremonia científica en una demostración de poder político, lealtades recuperadas y exaltación del aparato tecnológico como pieza central de su proyecto económico. No hay aquí una señal de distancia entre el Estado y las grandes corporaciones, sino lo contrario: una relación estrecha entre el poder público y los protagonistas del sector privado que hoy marcan el ritmo de la innovación estadounidense.

Para el lector, el dato de fondo es otro: cuando la Casa Blanca decide quién es un «tesoro nacional», también está definiendo qué tipo de capitalismo quiere premiar. En esta versión, la innovación no se presenta como un fruto de libertad y competencia, sino como un activo que el poder político bendice, incorpora a su narrativa y usa para reforzar su propia autoridad.

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