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Trump pone en marcha 70 millones de cuentas para niños y refuerza el ahorro con dinero privado y federal

La Casa Blanca dice que todos los menores elegibles ya tienen una cuenta, pero los padres o tutores todavía deben reclamarla. El programa mezcla subsidio público, aportes filantrópicos y una apuesta bursátil de largo plazo.
viernes 9 de octubre de 2026

La Casa Blanca sostiene que 60 millones de niños estadounidenses fueron inscritos automáticamente en las «Trump Accounts» el 1 de octubre, una medida que eleva a 70 millones el total de cuentas abiertas desde el lanzamiento del programa el 4 de julio. Esa cifra, según la Casa Blanca, equivale a todos los menores de 18 años con número de Seguro Social en Estados Unidos.

Trump presentó el anuncio el miércoles en el Despacho Oval como un nuevo paso para garantizar que cada niño tenga una «oportunidad justa del sueño americano». Dijo que el gobierno federal está creando automáticamente una cuenta de inversión libre de impuestos para cada niño, destinada a crecer durante su vida y a usarse en su beneficio después de cumplir 18 años.

Las cuentas son vehículos de inversión con diferimiento fiscal para menores de 18 años. El dinero se coloca en un fondo que sigue el desempeño del índice S&P 500, que agrupa cerca de 500 de las mayores empresas cotizadas de Estados Unidos. Cuando el titular cumple 18 años, los fondos solo pueden retirarse y la cuenta se convierte en una cuenta de retiro individual tradicional, o IRA.

Aunque las cuentas llevan el nombre de los niños, padres o tutores las administran hasta que el titular alcanza la mayoría de edad. Para reclamar una cuenta, deben entrar a TrumpAccounts.gov, descargar la aplicación oficial, verificar su identidad y su relación con el menor. Ese paso sigue siendo obligatorio incluso para las cuentas creadas de forma automática.

La Casa Blanca dijo además que se han depositado más de 4.500 millones de dólares en las Trump Accounts desde que comenzaron a funcionar este verano. De esa suma, 1.300 millones corresponden a dinero semilla federal, 2.600 millones a donaciones filantrópicas y más de 600 millones a aportes de familiares y amigos de los titulares. La Casa Blanca añadió en un comunicado que «más está en camino».

El programa prevé depósitos iniciales distintos según la fecha de nacimiento. Las cuentas de los recién nacidos y de muchos niños pequeños recibirán depósitos semilla del gobierno federal o de Michael y Susan Dell, con montos que dependen del año de nacimiento y del código postal. Los padres, amigos y familiares también pueden aportar hasta 5.000 dólares por niño cada año.

Para los niños nacidos entre el 1 de enero de 2025 y el 31 de diciembre de 2028, la cuenta recibirá automáticamente un pago único de 1.000 dólares del gobierno. Además, gracias a una inversión adicional de 6.250 millones de dólares de Michael y Susan Dell, los niños nacidos entre 2016 y 2024 que vivan en códigos postales con un ingreso familiar medio igual o inferior a 118.000 dólares recibirán un depósito de 250 dólares cuando sus cuentas se activen. Los niños que viven en bases militares también califican para ese depósito.

Según un análisis de datos del Census Bureau hecho por Investopedia, aproximadamente 71% de los niños menores de 10 años calificará para el depósito de 250 dólares, lo que se espera que abarque a unos 25 millones de niños, además de quienes reciban el dinero semilla del gobierno.

Michael Dell dijo que el programa busca dar a los niños un pequeño impulso financiero temprano. En un video difundido por la Casa Blanca, aseguró que «hemos visto lo que pasa cuando un niño recibe incluso una pequeña ventaja financiera, su mundo se expande».

Durante el evento en Washington, D.C., Dell también citó estudios que, según dijo, encontraron que cuando un niño tiene una cuenta de este tipo es «mucho más probable» que termine la escuela secundaria, entre a la universidad, compre una casa, no sea encarcelado, contribuya a la sociedad y mejore su salud mental, incluso con una suma relativamente pequeña.

No todas las lecturas del plan son entusiastas. Madeline Brown, asociada senior del Urban Institute, dijo a TIME que la «infraestructura» creada por las Trump Accounts «ofrece muchas oportunidades». Pero sostuvo que el programa no aborda de forma suficiente las brechas de riqueza en Estados Unidos y que debería dar más dinero a las familias de menores ingresos, en vez de distribuir las mismas cantidades entre distintos grupos.

Brown agregó que, en una estructura diseñada para reducir la desigualdad, habría aportes anuales adicionales para los niños de ingresos más bajos, idealmente financiados por el gobierno federal. También señaló que no existe, en esencia, otro dinero garantizado para los niños de bajos ingresos.

Para la Casa Blanca, la novedad es que ahora todos los menores elegibles deberían tener una cuenta. Pero en la trastienda persiste una condición central: la cuenta existe en papel, pero no se activa por completo hasta que un padre o tutor la reclama. Esa diferencia importa porque el programa, pese a su escala, descansa en la combinación de intervención estatal, capital privado y una plataforma financiera ligada al mercado.

La escena lo dice todo. El gobierno crea la estructura, los filántropos la engrosan y las familias deben completar el trámite. Es una apuesta a largo plazo sobre ahorro, propiedad y capitalización temprana, con el Estado como impulsor inicial.

El desenlace aún depende de si las familias reclaman esas cuentas y si los depósitos prometidos se convierten en una costumbre de ahorro real. Para el contribuyente, el modelo pone dinero público al servicio de una arquitectura de inversión privada; para los defensores del mercado, la gran pregunta es si este tipo de mecanismos crea propiedad o solo administra dependencia con otro nombre.

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