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Tres venezolanos capturados tras secuestrar a una familia en los accesos a Bogotá

La banda pinchaba llantas en la vía a Chipaque, retenía a las víctimas dentro de su propio vehículo y exigía rescate a los familiares. La Policía de Usme desarticuló el operativo y recuperó la camioneta.
Imagen ilustrativa
miércoles 22 de julio de 2026

La escena lo dice todo. Una familia pide ayuda para cambiar una llanta pinchada en el municipio de Chipaque, en el límite entre Cundinamarca y Bogotá. Minutos después, tres hombres en motocicleta los rodean, los golpean y los encierran dentro de su propio vehículo. Lo que parecía una avería de carretera era, en realidad, el primer acto de un secuestro.

La Policía Metropolitana de Bogotá reveló los detalles del caso esta semana. Según el teniente coronel Darío Montenegro, comandante operativo de Seguridad Ciudadana número dos, uniformados de la Estación de Policía de Usme identificaron durante patrullaje rutinario una camioneta y dos motocicletas cuyos ocupantes adoptaron «una actitud sospechosa al notar la presencia policial» en los sectores de Los Soches y El Boquerón, en la localidad de Usme.

La Central de Radio aportó el dato clave: horas antes, varias personas habían solicitado auxilio para cambiar una llanta en Chipaque. La conexión fue inmediata.

De acuerdo con el coronel Montenegro, los tres hombres «habrían retenido en contra de su voluntad» a los integrantes de la familia dentro del mismo automóvil, los golpearon y huyeron del lugar. Con los teléfonos celulares robados a las víctimas, los captores se comunicaron con familiares para exigir dinero a cambio de su supuesta liberación.

Las víctimas fueron localizadas y rescatadas en el sector de El Boquerón, donde habían sido abandonadas. Ya en libertad, confirmaron el secuestro y el robo de sus pertenencias, entre ellas la camioneta, que fue recuperada por las autoridades. Los tres detenidos fueron reconocidos por las propias víctimas como los presuntos responsables, lo que permitió formalizar las capturas.

Según la Policía, los tres individuos son ciudadanos de nacionalidad venezolana. Quedaron a disposición de la autoridad competente para responder por los delitos de secuestro y hurto. Dos motocicletas utilizadas en el operativo delictivo fueron también inmovilizadas.

La modalidad no es nueva en los accesos a la capital. La combinación de llanta pinchada, motociclistas de apoyo y exigencia de rescate telefónico configura un esquema que explota la vulnerabilidad de los conductores en tramos rurales o semiurbanos, lejos de cámaras y de respuesta policial inmediata. El tramo Chipaque-Usme, en el límite entre Cundinamarca y Bogotá, ha sido escenario recurrente de este tipo de incidentes.

Para Hemisferio, el episodio ilumina una tensión que el gobierno de Gustavo Petro prefiere no colocar en primer plano: la inseguridad en los corredores viales que conectan la capital con el resto del país. Mientras el ejecutivo nacional dedica energía política al debate sobre la reforma a la salud y a la retórica de la «paz total», familias colombianas enfrentan en las carreteras una delincuencia organizada que opera con logística, división de roles y presión sobre los familiares de las víctimas. El aparato estatal respondió, en este caso, gracias al patrullaje de base y a la coordinación de radio, no a ninguna política de alto nivel. La pregunta que queda abierta es cuántas familias no tuvieron esa suerte antes de que esta banda fuera desarticulada.

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