La semana comenzó con reunión de partidos y terminó con anuncio de batalla legal. Los bloques opositores de la Cámara de Diputados y del Senado de Chile confirmaron este lunes que presentarán tres requerimientos al Tribunal Constitucional (TC) contra la llamada megarreforma de Reconstrucción Nacional, antes de que venza el plazo para estas acciones.
La distribución es precisa: uno vendrá desde las bancadas opositoras en la Cámara de Diputados y abordará tanto temas medioambientales como de invariabilidad tributaria. Los otros dos llegarán desde el Senado —uno por materias medioambientales y otro exclusivamente por invariabilidad tributaria—, según detalló el presidente del PPD, Raúl Soto, quien anticipó que las presentaciones se realizarían «entre hoy día y mañana».
La invariabilidad, en el centro
El concepto de invariabilidad tributaria no es menor. Implica que las condiciones fiscales pactadas con inversionistas no pueden modificarse unilateralmente por el Estado durante el plazo acordado. Que ese principio aparezca cuestionado en una reforma de esta magnitud es, para la oposición, una señal de alarma sobre la seguridad jurídica del país.
La presidenta del PS, Paulina Vodanovic, fue directa al describir el fondo del asunto: «Esta reforma es una mala reforma desde el punto de vista constitucional. Esto no tiene que ver con una apreciación política sino más bien con el cumplimiento de nuestra Constitución». La frase marca el tono del bloque: no se trata, según ellos, de obstrucción, sino de control de constitucionalidad.
Por su parte, la secretaria general del PC, Bárbara Figueroa, encuadró los requerimientos en términos de protección ciudadana: «La presentación que se va a hacer al Tribunal Constitucional tiene como único objetivo para la oposición proteger a las familias de nuestro país, a las familias trabajadoras, a todos quienes hoy día lo están pasando mal».
El cronograma, bajo presión
El proyecto enfrentaba este martes su votación en el pleno de la Cámara de Diputados, con dos posibles desenlaces: ser despachado directamente a ley o derivar a una comisión mixta. Sin embargo, el sistema frontal que afectó al país introdujo una variable imprevista: desde la oposición se esperaba que pudiera adelantarse la semana distrital, lo que alteraría los tiempos legislativos.
Los detalles cuentan la historia. La coordinación opositora —PS, PPD y PC en la misma sala, con los mismos abogados y los mismos escritos avanzados— refleja que este no es un movimiento improvisado. Es una acción concertada, con división de trabajo entre cámara y senado, diseñada para cubrir todos los flancos constitucionales antes de que el reloj legislativo cierre la ventana.
Lo que está en juego
Para Hemisferio, la lectura es esta: cuando una reforma de reconstrucción nacional incorpora cláusulas que la oposición —incluyendo partidos que no son precisamente de derecha económica— considera inconstitucionales en materia tributaria, el problema no es solo procedimental. Es de fondo.
La invariabilidad tributaria existe precisamente para que el Estado no cambie las reglas del juego a mitad del partido. Erosionarla, aunque sea en el contexto de una emergencia, envía una señal negativa a quienes invierten, construyen y generan empleo. Si el Tribunal Constitucional acoge alguno de los tres requerimientos, el gobierno deberá volver a la mesa con una reforma que, hasta ahora, avanzó más rápido que sus propios fundamentos jurídicos. Esa sería, en rigor, una buena noticia para el estado de derecho.



