La escena lo dice todo. Nueve niños fallecidos en cinco semanas, entre el 31 de mayo y el 11 de julio, antes incluso de que el virus alcanzara el umbral oficial de alerta epidemiológica. Para cuando Panamá cruzó ese nivel crítico de circulación viral, el Virus Respiratorio Sincitial (VRS) ya había cobrado 13 vidas en 2026, doce de ellas menores de cinco años.
Ese es el dato que una coalición de las principales sociedades científicas del país puso sobre la mesa este sábado en un pronunciamiento conjunto calificado por los propios firmantes como «alarmante». El documento lleva las firmas de las presidentas de la Sociedad Panameña de Pediatría, la Sociedad Panameña de Infectología Pediátrica, la Sociedad Panameña de Obstetricia y Ginecología, y la Sociedad Panameña de Infectología: las doctoras Geraldine Norte, María Mercedes Castrejón, Bleixen Admadé y Ana Belén Arauz, respectivamente.
La exigencia central es concreta: adelantar a 2026 la implementación del anticuerpo monoclonal de larga vida media contra el VRS, que el Ministerio de Salud (Minsa) tiene previsto introducir recién en 2027. Para los especialistas, esa postergación no es un tecnicismo administrativo. «La existencia de una intervención preventiva eficaz transforma la demora en una decisión con consecuencias sanitarias previsibles», advierte el comunicado.
Una estrategia con flancos abiertos
Las sociedades reconocen el valor de la vacunación a embarazadas implementada en 2025, pero sostienen que depender de una única estrategia deja desprotegidos a miles de bebés: los nacidos de madres que tuvieron un parto prematuro antes de transferir los anticuerpos quedan fuera de esa cobertura. La vacuna materna, argumentan, no debe abandonarse sino complementarse con la aplicación directa del anticuerpo al lactante.
El Programa Ampliado de Inmunización (PAI) reportó tener más de 69,000 dosis de vacunas en depósito. Sin embargo, los gremios exigen que se publiquen de inmediato los datos desagregados de cobertura real, para saber cuántos recién nacidos están verdaderamente protegidos. Tener dosis almacenadas no equivale a tener niños inmunizados.
Plazos, no promesas
El pronunciamiento no se limita a señalar el problema: establece un calendario de rendición de cuentas con fechas concretas. En 15 días, el Minsa debe publicar un cronograma vinculante de compra, distribución nacional y fechas de inicio. En 10 días, debe instalarse una mesa técnica de urgencia junto al Minsa y la Caja de Seguro Social (CSS) para coordinar la estrategia.
Los especialistas también piden prioridad territorial: los primeros lotes del anticuerpo deben dirigirse a las regiones con mayor mortalidad, específicamente la comarca Ngäbe Buglé, Bocas del Toro y Chiriquí. Además, exigen garantizar la dosis intramuscular en las salas de maternidad antes del egreso hospitalario a los bebés cuyas madres no fueron inmunizadas.
La advertencia de fondo es que, al encontrarse el país en el umbral de alerta epidemiológica, el riesgo de casos graves e ingresos a cuidados intensivos aumentará de forma alarmante si el Minsa no adopta medidas extraordinarias e inmediatas.
Lo que está en juego
Para entender el presente hay que volver a esa semana en que nueve familias panameñas perdieron a un hijo mientras el anticuerpo disponible aguardaba en la agenda burocrática para el año siguiente. Los detalles cuentan la historia: un fármaco existente, una decisión postergada, una factura pagada en vidas.
El gobierno del presidente Mulino ha apostado por la estabilidad institucional y la gestión eficiente como sello de su administración. Precisamente por eso, la demora resulta difícil de justificar: no hay aquí escasez de soluciones ni ausencia de evidencia científica, sino un calendario oficial que no se ajustó cuando los datos sobre el terreno lo exigían. Activar compras extraordinarias para proteger a los recién nacidos más vulnerables no es gasto superfluo; es la función más elemental del Estado. La pregunta que los gremios médicos dejan sobre la mesa es si el Minsa responderá antes de que el próximo conteo de semanas vuelva a terminar en obituario.



