La escena lo dice todo. Mientras algunos analistas ya «pintaban de violeta» a los gobernadores que aceptaron la convocatoria a Tucumán, Ignacio Torres salía a cortar el argumento de raíz. «Va mucho más allá de lo partidario», dijo el mandatario de Chubut en una entrevista con Infobae al Regreso.
Torres fue directo sobre la lógica que, a su juicio, debe guiar a un gobernador: «defender siempre los intereses de la provincia». Desde esa premisa, calificó de «muy binaria» la lectura que equipara asistir a un acto institucional con alinearse políticamente con el oficialismo. Como respaldo citó su propia trayectoria: participó de espacios con mandatarios de distintos signos, desde Argentina Week en Nueva York hasta el Pacto de Mayo, sin que eso implicara subordinación a ningún color.
El encuentro convocado por el Gobierno nacional para el Día de la Independencia en Tucumán, donde gobernadores y Casa Rosada compartirán fecha y agenda de gestión, es el telón de fondo. Torres lo celebró precisamente porque, según explicó, «implica discutir lo importante».
La trastienda financiera
Detrás del tono institucional hay una historia concreta de negociación. Chubut mantenía un conflicto financiero con el Estado nacional que derivó en un convenio de compensación de deuda. El resultado, según Torres, fue el desendeudaramiento completo de la provincia. Ese acuerdo permitió que obras de infraestructura avanzaran con recursos propios y, según el gobernador, posibilitó finalizar prácticamente la primera autovía bajo ese esquema. El mecanismo, agregó, se convirtió en un antecedente replicado luego por otras jurisdicciones.
No todo fue acuerdo. La disputa por la Hidroeléctrica Futaleufú —donde se debate si el poder concedente corresponde a la Nación o a la provincia— terminó en la Justicia. Torres explicó que cuando un conflicto no pudo resolverse políticamente, la provincia recurrió a esa vía. Hoy ambas partes conformaron una mesa de trabajo para avanzar sobre ese expediente.
Aun con esas tensiones, Torres valoró la actitud del Gobierno: cada vez que lograron sentarse a negociar, la Nación «no solo cumplió», sino que encontró soluciones «creativas» y «eficaces» para resolver buena parte de los planteos provinciales.
Reforma electoral: coherencia propia
El otro eje de la entrevista fue la reforma electoral que impulsa el oficialismo. Torres respaldó la Boleta Única de Papel y recordó que Chubut ya sancionó un nuevo Código Electoral orientado a un sistema «más moderno, más transparente, más económico y más ecológico». Desde esa base, consideró incoherente defender las PASO a nivel nacional después de haberlas eliminado en su propia provincia.
Sobre colectoras y adhesiones, el gobernador marcó una distinción: las colectoras reproducen, a su juicio, una lógica similar a la ley de lemas al concentrar candidaturas detrás de un mismo postulante, mientras que las adhesiones responden a una dinámica diferente entre categorías legislativas y ejecutivas. Aun así, evitó pronunciarse sobre el proyecto específico en análisis en el Congreso porque, dijo, todavía no conoce su redacción definitiva.
Lo que sí reclamó fue disciplina interna en el PRO: el partido debe llegar al debate parlamentario con una posición común y no sostener «dos o tres miradas distintas» sobre una reforma de esa magnitud. Señaló que existe consenso interno en que las PASO pierden sentido cuando no hay competencia real entre listas.
Lo que está en juego
Para entender el presente hay que volver a esa semana. El encuentro de Tucumán no es solo un acto de protocolo patrio: es el termómetro de hasta dónde el esquema de Milei puede construir gobernabilidad territorial sin comprar adhesiones ni imponer uniformidad.
La postura de Torres ilustra el mejor escenario posible para un gobierno de libre mercado y ajuste fiscal: provincias que negocian con firmeza sus intereses, resuelven deudas sin asistencialismo discrecional y avanzan en reformas propias que luego el nivel nacional puede tomar como modelo. El convenio de compensación de deuda de Chubut es exactamente ese tipo de mecanismo: creativo, eficaz y replicable, sin necesidad de ampliar el aparato estatal ni el gasto del contribuyente federal. La pregunta que queda abierta es cuántos gobernadores están dispuestos a jugar con esa misma lógica el 9 de Julio, y cuántos llegan a Tucumán a cobrar otra cosa.



