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TIME reúne voces contra la violencia doméstica y pone el foco en los sobrevivientes

En Chicago, cuatro oradores compartieron experiencias personales y llamaron a apoyar a quienes salen del abuso. La cita, presentada por The Allstate Foundation, conectó violencia doméstica con inseguridad económica y responsabilidad social.
lunes 5 de octubre de 2026

TIME celebró el jueves en Chicago una cena Impact Dinner centrada en el apoyo a sobrevivientes de violencia doméstica. El evento, presentado por The Allstate Foundation, reunió reflexiones de cuatro personas vinculadas con esa causa: Donna Ferrato, Tommi Vincent, Troy Vincent y Ashley Judd.

Ferrato, fotoperiodista y activista, abrió con un homenaje a su madre, a quien describió como sobreviviente y como la inspiración de su trabajo. Dijo que juraba lealtad a las sobrevivientes de abuso doméstico y tráfico sexual, y sostuvo que son ellas quienes lideran este movimiento.

También recordó una de sus fotografías más conocidas, «Behind Closed Doors», que documentó un acto de violencia doméstica y retrató a una pareja conocida entonces como «Garth» y «Lisa». Más tarde, el nombre real de Lisa fue revelado como Elisabeth Lindberg. Ferrato dijo que hoy Lindberg está «on top of the world» y la describió como una mujer que se empoderó a sí misma incluso cuando su vida se desmoronaba.

Ferrato afirmó además que TIME fue «the midwife that brought Elisabeth’s rebirth to light», al recordar entrevistas emotivas en las que Lindberg contó su historia. Sostuvo que la mujer renunció a su privacidad por el bien de otras mujeres y cerró con un llamado a romper el silencio y a elogiar a las sobrevivientes.

Los Vincent llevaron a la mesa su propia experiencia personal. Tommi Vincent, autora, oradora y presidenta de la marca familiar Vincent Country, dijo que es una sobreviviente en misión para normalizar la conversación, no el comportamiento. Añadió que se siente impulsada a usar su voz, su experiencia, sus recursos y sus relaciones para formar parte de la solución para víctimas y sobrevivientes.

Troy Vincent, ejecutivo vicepresidente de operaciones de fútbol de la NFL, dijo que él y su hermano menor vieron cómo su madre era abusada cuando crecían. Contó que hubo momentos en que ese abuso la dejó sin poder trabajar durante períodos prolongados y que, cuando la vergüenza del abuso perdió finalmente su batalla contra la amenaza de desalojo, ella buscó ayuda en familiares.

Vincent subrayó el vínculo entre violencia doméstica e inestabilidad financiera. También dijo que esa experiencia le enseñó que las personas más cercanas al problema suelen estar en mejor posición para encontrar soluciones.

La pareja dijo que trabaja con organizaciones como la National Domestic Violence Hotline para «building a new house for survivors». Tommi Vincent explicó que esa casa tendría a las sobrevivientes en el centro, con sus voces escuchadas y sus experiencias ayudando a moldear soluciones. También dijo que buscan enseñar una nueva definición del amor, una en la que el amor no lastima de forma intencional.

Judd, por su parte, habló de su propia experiencia con violencia sexual y abuso, y dijo que, aunque no todos los hombres son violentos, muchos guardan silencio frente a la violencia que otros hombres ejercen. Señaló un patrón de «entitlement to female bodies» y afirmó que quienes fomentan esa actitud o callan ante el abuso son cómplices.

La actriz y activista también cuestionó la pasividad de quienes observan sin intervenir. Dijo que no existe un espectador no cómplice y que, si realmente se quiere apoyar a las sobrevivientes, hay que convertirse en un «upstander», es decir, alguien que interviene. Añadió que sanar la comunidad también implica responsabilizar a los hombres.

La escena lo dice todo. En una noche dedicada a la violencia doméstica, el relato dejó un mensaje nítido: el problema no se resuelve solo con empatía, sino con acción, apoyo y responsabilidad. Cuando Tommi Vincent habla de recursos, o Troy Vincent conecta abuso con desempleo y riesgo de desalojo, aparece una realidad que muchas veces el aparato estatal trata como asunto privado: la violencia también destruye estabilidad económica.

Para entender el presente hay que volver a esa semana. El debate no giró en torno a más burocracia, sino a quién escucha a las víctimas y quién les abre una salida real. En esa tensión se juega algo central para cualquier sociedad libre: que la protección de la persona no dependa solo del discurso, sino de redes concretas de ayuda, instituciones eficaces y una cultura que deje de normalizar el abuso.

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