El Tianguis del Pulque y la Cerveza volvió a la Ciudad de México con una edición pensada para la temporada de Día de Muertos. La cita es el 3 y 4 de octubre en el Centro de Convenciones Tlatelolco, y la oferta mezcla bebidas tradicionales, comida, arte, moda y diseño.
La propuesta gira alrededor del pulque, que vuelve a ocupar el centro del evento. Habrá distintas presentaciones de ese fermentado tradicional, además de curados con frutas y otros ingredientes para darle un giro al sabor característico del aguamiel.
Pero el menú va más allá. El tianguis reúne mezcal, cerveza artesanal, hidromiel y sotol. A eso se suman opciones sin alcohol como pan de muerto y atole, además de una zona de antojitos mexicanos con tacos, garnachas, gorditas y cochinita.
La mezcla no es casual. En este formato de tianguis, la bebida convive con la comida y con una oferta cultural que busca ampliar el alcance del evento. También habrá charcutería gourmet y expositores de arte, moda y diseño, lo que convierte la visita en algo más que una ronda de degustación.
Los organizadores presentaron esta edición en conjunto: Tianguis del Pulque, Cree y Crea México, la Feria del Mezcal y la Cerveza, y Pulquipedia. Esa participación compartida, según la propia presentación del evento, busca sostener el enfoque en productores artesanales y de pequeña escala.
La edición se apoya además en una idea repetida en la promoción del tianguis: fortalecer la identidad cultural y apoyar a los productores de maguey mediante la difusión de prácticas ancestrales. En el cartel que acompaña la convocatoria, la feria se presenta como un espacio de encuentro para quienes buscan recorrer en un mismo sitio el universo del pulque, el mezcal y la cerveza artesanal.
Para entender el presente hay que volver a esa semana. Este tipo de eventos revela algo más que una agenda de ocio: muestra cómo la tradición puede convertirse en actividad económica, y cómo los productores pequeños encuentran ahí una vitrina frente a un mercado más amplio. La escena lo dice todo.
También deja ver una realidad que suele quedar al margen del discurso cultural: cuando una feria crece, crecen con ella la demanda, la visibilidad y la posibilidad de vender sin depender del aparato estatal. Ese es el terreno donde la libre empresa gana espacio, incluso en formatos que se presentan como celebración popular.
Los detalles cuentan la historia. En Tlatelolco, el pulque, el mezcal y la cerveza artesanal no solo se exhiben como tradición: también compiten por atención, por consumo y por un lugar estable en la vida económica de la capital.



