La escena lo dice todo. Entre las 8:00 y las 10:00 de la mañana del martes, la junta directiva de la Cámara Colombiana de la Infraestructura (CCI) se reunió y, en dos horas, cerró semanas de turbulencia interna: Tatyana Orozco fue elegida nueva presidenta del gremio.
La elección llega después de una secuencia inusual. María Consuelo Araújo, quien presidía la CCI, dejó el cargo para asumir la embajada de Colombia en Estados Unidos. La junta designó entonces a Carolina Soto, excodirectora del Banco de la República, para reemplazarla. Su posesión estaba prevista para el 1 de septiembre. No ocurrió.
Según las fuentes, la designación de Soto «llegó a generar incomodidad dentro de la junta directiva». Miembros del gremio tenían previsto revisar el nombramiento y, según los reportes, revocarlos. Soto se adelantó. «Apreciada junta directiva, ante la oposición que generó mi nombramiento como presidenta ejecutiva de la Cámara Colombiana de la Infraestructura, he decidido declinar el ofrecimiento hecho por ustedes», escribió en comunicado oficial. El Colombiano tituló el episodio como un «tira y afloje entre gobierno y gremios» y reportó el «rechazo del gobierno a su designación», aunque las fuentes disponibles no detallan los mecanismos precisos de esa tensión.
Los detalles cuentan la historia. Orozco llega con un perfil que combina academia, gestión pública y empresa privada. Es economista de la Universidad de los Andes, con especialización en Mercadeo de la Universidad del Norte y maestría en Gestión de Desarrollo de la London School of Economics. En el sector público fue viceministra de Turismo en 2013, directora nacional de Planeación entre 2013 y 2014, y luego estuvo al frente del Departamento de Prosperidad Social entre 2014 y 2017. Después cruzó al sector privado como vicepresidenta corporativa del Grupo Sura.
En años recientes, entre 2020 y 2023, fue CEO de Two Way Stadiums INC, firma a cargo del proyecto Arena del Río en Barranquilla. En 2024 integró la junta directiva de la Sociedad Portuaria del Puerto de Barranquilla. Antes de llegar a la CCI se desempeñaba como CEO de Consultia, una boutique estratégica para América Latina especializada en desarrollo territorial, expansión empresarial y articulación público-privada.
La agenda que la espera no admite demoras. El principal reto inmediato es la reconstrucción tras el terremoto del 10 de agosto. A eso se suma el aporte del gremio al próximo Plan Nacional de Desarrollo y la terminación de proyectos de infraestructura en curso: una cartera de compromisos que exige interlocución técnica y política al mismo tiempo.
Para entender el presente hay que volver a esa semana. La CCI es el gremio que agrupa a las empresas constructoras de obra pública en Colombia: concesionarios de vías, constructores de puertos, aeropuertos y redes de servicios. Su presidencia no es un cargo decorativo; es la voz del sector ante el Estado en la negociación de contratos, regulación y política de inversión. Que la junta haya resistido una designación y elegido por cuenta propia a una figura con trayectoria en el sector privado dice algo sobre el estado de las relaciones entre el empresariado de la construcción y el entorno político actual.
Desde la línea de Hemisferio, el episodio ilustra un principio que el libre mercado conoce bien: los gremios funcionan cuando defienden los intereses de sus afiliados con autonomía, no cuando se convierten en correa de transmisión de ningún gobierno. Orozco llega con credenciales técnicas sólidas y con el respaldo explícito de una junta que acaba de demostrar que sabe decir que no. El reto es convertir esa autonomía en resultados concretos: contratos que se ejecuten, obras que terminen y un sector que atraiga inversión privada en lugar de espantarla. La reconstrucción postsísmica será la primera prueba.



