Mauricio Tabe inauguró la 18ª edición de Design House, parte de las actividades de Design Week México, en una residencia de Lomas de Chapultepec que abrió sus puertas como escaparate del diseño, la arquitectura, el interiorismo y el paisajismo.
La escena lo dice todo. En una alcaldía que el propio edil quiso colocar en el centro del mapa creativo de la capital, la casa sede fue recorrida por vecinas y vecinos, por la arquitecta Andrea Cesarman, fundadora de Design Week México, y por César Garrido López, Director General de Gobierno y Asuntos Jurídicos.
De acuerdo con Tabe, este tipo de encuentros no solo promueven la creatividad y el talento mexicano, sino que también generan una actividad económica importante en la demarcación, fortalecen el comercio local y crean oportunidades de empleo para diseñadores, arquitectos, artesanos, proveedores y trabajadores de distintas disciplinas.
El alcalde panista reconoció especialmente el trabajo de diseñadores y artesanos mexicanos, a quienes atribuyó la capacidad de transformar espacios y de poner en alto el nombre de México a través de su creatividad, innovación y talento. También agradeció a la comunidad de vecinos que, dijo, ha hecho posible este evento durante 18 años.
En su recorrido, Tabe observó las propuestas de cerca de 30 artistas y creativos, quienes transformaron cada espacio de la residencia con mobiliario, acabados, iluminación, accesorios, obras de arte y materiales como piedra, caucho y madera. La ambientación estuvo inspirada en la década de los años setenta.
El alcalde invitó a las y los habitantes de la Ciudad de México a visitar la exposición, abierta al público del viernes 9 de octubre al 1 de noviembre en Avenida de las Palmas 1305, Lomas de Chapultepec.
Para entender el presente hay que volver a esa semana. Design House aparece como una postal de lo que las alcaldías pueden hacer cuando facilitan encuentros que atraen talento, visitantes y actividad comercial. En vez de depender solo del aparato público, el evento pone en movimiento a diseñadores, artesanos, proveedores y comercios locales.
Ese es el giro que importa: la cultura y el diseño no como adorno, sino como una palanca de empleo y de valor para la zona. Si la iniciativa logra sostenerse durante 18 años, como destacó Tabe, el beneficio no queda solo en la agenda cultural, sino en la economía local y en la visibilidad de una demarcación que busca distinguirse por su capacidad de convocar iniciativa privada, creatividad y trabajo.


