El Hospital Departamental de Sololá alcanzó un avance físico de 94,42% al 14 de octubre de 2026. Pero la escena lo dice todo: la obra civil ya roza su terminación, mientras la recepción e instalación del equipo médico avanza a un ritmo menor y mantiene al centro sin fecha de apertura.
El Ministerio de Salud Pública y Asistencia Social de Guatemala no fijó un día concreto para inaugurar el hospital. La cartera sanitaria dijo que todavía no se había establecido la fecha de inauguración. También indicó que convocará a la prensa cuando se realice el acto oficial. Después señaló que el proyecto completo podría estar terminado durante el primer semestre de 2027.
La diferencia entre el edificio y el equipamiento es la que hoy manda. La instalación y recepción del instrumental especializado registra un avance de 54,32%, una cifra muy por debajo del avance físico general. Ese desfase impide que el hospital entre en funcionamiento, pese a que el tomógrafo ya fue probado en las instalaciones durante la supervisión realizada por el ministro de Salud, Joaquín Barnoya, junto con la viceministra de Hospitales, María del Rosario Orozco García, y la viceministra Administrativa Financiera, Susana Cojón.
El complejo fue diseñado para operar con cuidados intensivos, neonatología, unidades quirúrgicas, medicina interna, pediatría, ginecología y obstetricia. También incluirá mamografía, ultrasonidos y traumatología. Según la información institucional, el funcionamiento de ese aparato forma parte de los preparativos para poner en marcha un centro que tendrá 332 camas.
El proyecto busca ampliar la atención pública para Sololá y regiones cercanas. La nueva infraestructura reemplazará una capacidad hospitalaria previa de 200 camas en Sololá. Además, fue concebida, construida y equipada bajo una modalidad llave en mano, que concentró esas etapas en un solo contrato.
Pero el desenlace no es solo técnico. También es fiscal. El proyecto representa una inversión de Q274.234.513, según el Banco Centroamericano de Integración Económica. Y en una citación legislativa del 22 de junio de 2026, el diputado de la bancada VOS, José Chic, sostuvo que los recursos asignados al equipamiento pasaron de Q90 millones a Q150 millones.
Ese señalamiento abrió cuestionamientos sobre el incremento previsto para el instrumental. Ante las críticas, Didia Solís, directora de la Unidad Especial de Ejecución de Programas y Proyectos de Salud, explicó que los ajustes respondieron a evaluaciones de costos y a especificaciones técnicas del equipo requerido. Añadió que esas revisiones se sustentaron en análisis de la supervisora externa biomédica y en propuestas técnicas de la entidad financiera.
Solís también precisó que el préstamo del BCIE establece el objetivo general del programa, pero no asigna montos específicos para cada hospital. Por esa razón, dijo, el Gobierno puede aportar recursos adicionales cuando sean necesarios para completar los proyectos.
La construcción comenzó en diciembre de 2023, dentro del programa de infraestructura y equipamiento hospitalario impulsado durante el gobierno de Alejandro Giammattei. El Ministerio de Salud adjudicó el diseño, la construcción y el equipamiento al consorcio APCA Rempo, integrado por la guatemalteca Constructora R y P, Limitada, y la mexicana Empo Constructores. La contratación fue formalizada el 10 de marzo de 2023 y el contrato se notificó el 23 de ese mes.
El costo de abrir un hospital público suele aparecer al final de la obra, cuando la burocracia y la compra de equipos exponen sus retrasos. Aquí el dinero de los contribuyentes ya está comprometido en una inversión de gran escala, pero el centro todavía no puede atender pacientes. Para una región que espera más camas y más servicios, el retraso no es una anécdota administrativa: es tiempo perdido para la red pública.
La lección de Sololá es clara. No basta con levantar paredes si el Estado no logra poner a tiempo el instrumental que convierte un edificio en hospital. En una región que necesita capacidad real, el valor no está en inaugurar una estructura vacía, sino en entregar servicio. Y cuando el monto sube, la obligación de rendir cuentas también.


