AHORA
Zacharia cae a los cinco días y expone el costo político de la improvisación en la Casa Blanca•Trump frena la transmisión pública de la ejecución de Hasan tras el rechazo por convertirla en espectáculo•Pope Leo pasa la primera prueba tras la cirugía de pulmón y el Vaticano habla de recuperación normal•La mansión de Durazo se convierte en universidad: Tlalpan gana una sede y el gobierno presume recuperación de espacio•Museo Nacional: 30 obras retiradas y una batalla cultural que avanza sobre la memoria•Sonora frena sus exportaciones de ganado por una sospecha de aftosa•El Vaticano descarta complicaciones en la cirugía del papa León XIV, con un pronóstico aún por definir•Caen dos presuntos extorsionadores tras el ataque a la casa de Elvis Guerra•Tecnología, individualismo y política: la alarma de Ades sobre una sociedad más replegada•Anthropic pide reglas comunes para la IA mientras acelera ingresos y salida a bolsa•Zacharia cae a los cinco días y expone el costo político de la improvisación en la Casa Blanca•Trump frena la transmisión pública de la ejecución de Hasan tras el rechazo por convertirla en espectáculo•Pope Leo pasa la primera prueba tras la cirugía de pulmón y el Vaticano habla de recuperación normal•La mansión de Durazo se convierte en universidad: Tlalpan gana una sede y el gobierno presume recuperación de espacio•Museo Nacional: 30 obras retiradas y una batalla cultural que avanza sobre la memoria•Sonora frena sus exportaciones de ganado por una sospecha de aftosa•El Vaticano descarta complicaciones en la cirugía del papa León XIV, con un pronóstico aún por definir•Caen dos presuntos extorsionadores tras el ataque a la casa de Elvis Guerra•Tecnología, individualismo y política: la alarma de Ades sobre una sociedad más replegada•Anthropic pide reglas comunes para la IA mientras acelera ingresos y salida a bolsa•
Hemisferio
PolíticaAméricasMundoNegociosTecnologíaCulturaIdeas
Hemisferio
Secciones
El medio
Cultura

Smithsonian trae a Santiago una inmersión cósmica con entradas desde $7.500

La experiencia abre el 15 de octubre en Cenco Costanera y promete un recorrido interactivo por estrellas, galaxias y agujeros negros. También pone sobre la mesa un modelo cultural financiado por el público, con precios escalonados y medidas de accesibilidad.
Imagen generada con IA
miércoles 14 de octubre de 2026

Santiago recibirá Smithsonian Entre Estrellas: Una Experiencia Inmersiva por el Cosmos, una propuesta que invita a conocer el nacimiento y la muerte de las estrellas, explorar galaxias lejanas y enfrentarse a la simulación de un agujero negro.

La muestra es desarrollada en colaboración con el Smithsonian Astrophysical Observatory (SAO), centro de investigación fundado en 1890, y se basa en décadas de investigación astronómica para transformar datos científicos en un universo inmersivo, interactivo y explorable.

La escena lo dice todo: ya no se trata solo de mirar una exhibición, sino de entrar en ella. Según los organizadores, la experiencia fue creada a partir de datos astronómicos reales y «es mucho más que una exhibición».

Más bien, anticipan, «es un viaje cósmico que difumina la frontera entre quien observa y lo que observa, invitando al público a activar sus sentidos mientras toca, escucha y recorre las maravillas del universo como nunca antes».

La inauguración será el 15 de octubre en Cenco Costanera. Las entradas podrán adquirirse exclusivamente en Fever, a través de su aplicación y su página web oficial.

Durante el recorrido interactivo, el público viajará junto a algunos de los observatorios más destacados, entre ellos el Telescopio Espacial Hubble, el Telescopio Espacial James Webb y el Observatorio de Rayos X Chandra. La propuesta permitirá recorrer enormes distancias más allá de la Tierra y adentrarse en las profundidades del cosmos.

En el camino, los asistentes se encontrarán con exoplanetas extremos, serán testigos del ciclo de vida de las estrellas y explorarán la escala de las galaxias y los agujeros negros, con el objetivo de adquirir un entendimiento más profundo del lugar que ocupa la humanidad en el universo.

La presidenta interina de Smithsonian Enterprises, Denise Elliott, afirmó que el proyecto es el resultado de años de colaboración y trabajo conjunto dentro del Smithsonian.

«Al trabajar estrechamente con SAO y Fever, estamos llevando la ciencia y las historias del Smithsonian a un formato inmersivo que nos permite llegar a nuevas audiencias, al mismo tiempo que apoyamos nuestra misión», dijo Elliott.

Randall Smith, director asociado de Ciencia del Center for Astrophysics de SAO, agregó que el proyecto muestra cómo las experiencias inmersivas pueden hacer que conceptos científicos complejos sean más tangibles y atractivos.

«Es emocionante ver cómo la data astronómica se transforma en una experiencia que despierta la curiosidad y motiva la exploración», señaló.

La duración aproximada es de 40 minutos y la edad recomendada es a partir de los 10 años.

Los valores de las entradas varían según las fechas elegidas, pero en términos generales parten en $7.500 para niños, estudiantes y mayores de 65 años. Para adultos mayores de 18 años, comienzan en $12.500.

La organización indicó además que la experiencia se desarrolla en estrecha colaboración con la Oficina de Accesibilidad para Visitantes del Smithsonian.

Incorpora subtítulos, descripciones visuales, espacios de visualización adaptados para personas usuarias de silla de ruedas, dispositivos de asistencia auditiva, acceso gratuito para acompañantes y jornadas mensuales de baja estimulación sensorial.

También afirman que el equipo está capacitado y que los espacios son completamente accesibles para garantizar una experiencia inclusiva para todas las personas.

Para entender el presente hay que volver a esa semana: la cultura sigue buscando formatos capaces de convertir conocimiento en experiencia, y en este caso lo hace con una operación que mezcla ciencia, tecnología y boletería. El valor no está solo en el espectáculo, sino en la capacidad de poner a circular contenidos científicos fuera de los circuitos tradicionales.

Y ahí aparece el giro que importa a cualquier lector atento al costo y al acceso: una propuesta de alto formato que cobra entradas, pero al mismo tiempo ofrece precios diferenciados y medidas de accesibilidad. Esa combinación no resuelve el debate sobre quién paga la cultura, pero sí muestra que el diseño importa tanto como el contenido. Si la experiencia atrae nuevas audiencias sin cerrar la puerta por razones económicas o físicas, el beneficio no es solo para los organizadores: también lo es para el público que suele quedar fuera de estas vitrinas del conocimiento.

Más de Cultura