Six Flags anunció el martes que cerrará de forma permanente la montaña rusa X2 en su parque Magic Mountain, en Valencia, California, después de acusaciones de lesiones cerebrales graves vinculadas con el recorrido.
La decisión llega después de que tres demandas presentadas a fines de septiembre alegaran que varios visitantes sufrieron lesiones cerebrales tras subir a X2. Según los abogados citados por CNN, más de 100 personas se habían comunicado con ellos con acusaciones similares. Las demandas aparecieron tras una investigación de CNN publicada en agosto sobre el largo historial de incidentes de la atracción, incluidos al menos dos fallecimientos.
«Después de casi 20 años, hemos decidido retirar X2 de forma permanente», escribió Brian Oerding, presidente de Magic Mountain, en una publicación de blog. «Aunque X2 aprobó de manera constante una multitud de pruebas de seguridad, hemos decidido cerrar la atracción porque creemos que es lo correcto. La seguridad de la atracción es una piedra angular de nuestro negocio, y cuando vemos que la confianza de los visitantes se ve afectada, lo tomamos en serio».
X2 era una atracción de dos minutos que alcanzaba una velocidad máxima de 76 millas por hora y había abierto en 2002, según una página de Six Flags sobre la montaña rusa que ya no está en línea. La compañía la presentaba como una «montaña rusa alada de quinta dimensión». Sus asientos no iban sobre la vía, sino montados en alas a ambos lados del carril, suspendiendo a los pasajeros en el aire, y giraban 360 grados.
En julio de 2026, dos mujeres fueron hospitalizadas con seis días de diferencia después de subir a X2, informó CNN. Ambas sufrieron un hematoma subdural, es decir, sangrado en el cerebro. La primera, de 40 años, fue sometida a una cirugía de emergencia y estuvo inconsciente durante dos semanas. Al despertar, tuvo que reaprender a caminar y hablar. Un cirujano citado por CNN dijo en agosto que estaba «muy afortunada de estar viva». La segunda, de 26 años, pasó por una cirugía similar y aún permanece en coma.
Six Flags cerró X2 de manera indefinida el 12 de julio, y la clausura se volvió permanente al final de septiembre. La compañía también había hecho una mejora en 2008, cuando se introdujeron los asientos giratorios.
El caso no se limita a una sola atracción. Desde al menos 2009, las acusaciones de lesiones cerebrales vinculadas con X2 han aparecido en expedientes judiciales. Ese año, según la investigación de CNN, un hombre de 62 años alegó que sufrió una hemorragia cerebral a causa del recorrido y se recuperó tras una cirugía. Al año siguiente, una mujer de 28 años murió en X2 cuando una anomalía vascular congénita en su cerebro se rompió después del recorrido, según la sospecha de expertos médicos.
Expertos citados por TIME explicaron que la aceleración brusca, los giros y los cambios de dirección pueden estirar el tejido cerebral y los vasos sanguíneos, aumentando potencialmente el riesgo de conmociones y hemorragias. Lyndia Wu, profesora asociada de ingeniería mecánica en la Universidad de Columbia Británica, escribió que el tejido cerebral tiene «una rigidez muy baja, similar a la gelatina», por lo que es propenso a sufrir cizallamiento y torsión durante el movimiento de la cabeza. Añadió que esos efectos pueden amplificarse cuando la cabeza acelera o desacelera rápidamente.
Brian Avery, profesor de la Universidad de Florida que enseña gestión legal y de riesgos en las industrias de atracciones, deporte y entretenimiento, dijo que el público no debería salir de una atracción en ambulancia o, potencialmente, muerto. «Este es un problema serio que la industria necesita enfrentar», sostuvo.
La escena lo dice todo. Una empresa que vende adrenalina y velocidad termina cerrando su propia atracción estrella después de que el riesgo deje de ser una hipótesis y se convierta en litigio, hospitalización y, según las denuncias, daños neurológicos. Los protagonistas ya no son solo los operadores del parque, sino también los visitantes que entran confiando en que el entretenimiento no les cobrará con el cuerpo.
Para entender el presente hay que volver a esa semana. El caso de X2 plantea una pregunta que va más allá de Magic Mountain: cuánto riesgo puede justificarse cuando el negocio depende de llevar el cuerpo al límite. Si la seguridad es, como dice Six Flags, una piedra angular, entonces la respuesta no puede depender solo de demandas o de la presión pública. La industria del entretenimiento extremo tendrá que demostrar que el costo no lo paga, otra vez, el visitante.



