La mañana del martes 14 de julio arrancó con una alerta práctica para miles de bogotanos: la Empresa de Acueducto y Alcantarillado de Bogotá anunció cortes de agua programados en dos localidades de la ciudad, con una duración de 24 horas cada uno.
En la localidad de Fontibón, el barrio Ciudad Salitre Occidental quedará sin servicio a partir de las 8:00 a.m. El área afectada va de la Diagonal 22A a la Avenida Calle 24, entre la Avenida Carrera 68 y la Avenida Carrera 68D. El motivo declarado: empates de redes de acueducto.
En la localidad de Kennedy, los barrios Tintal y Tintalá perderán el suministro desde las 10:00 a.m. La zona comprende de la Diagonal 3 a la Calle 8, entre la Carrera 80 y la Carrera 89. En este caso, los trabajos corresponden a un cierre a terceros.
Ambos cortes se extienden por 24 horas, lo que obliga a los residentes a prever almacenamiento con anticipación.
Lo que recomienda la empresa
Con o sin corte programado, la Empresa de Acueducto y Alcantarillado de Bogotá aprovechó el aviso para recordar una serie de medidas de ahorro. Entre ellas: revisar el medidor durante la noche para detectar fugas, verificar el mecanismo del flotador en las cisternas, evitar el uso de manguera para lavar pisos o automóviles y optar por duchas y grifos ahorradores. También sugiere colocar recipientes de plástico dentro de la caja del inodoro para reducir el consumo por descarga, y limpiar los tanques de almacenamiento doméstico al menos dos veces al año.
Son consejos de sentido común que, en una ciudad del tamaño de Bogotá, tienen un impacto colectivo nada despreciable si se aplican de forma masiva.
El cuadro más amplio
Los cortes de agua programados son, en principio, una señal de que la infraestructura se mantiene y se mejora. El problema, recurrente en varias ciudades latinoamericanas, es que la comunicación llega tarde o no llega, y el ciudadano se entera cuando ya abrió el grifo y no salió nada.
En este caso, el aviso existe y es concreto: barrios identificados, horarios precisos, tipo de trabajo especificado. Eso es lo mínimo que una empresa de servicios públicos le debe a sus usuarios.
Lo que el anuncio no responde es cuántos cortes similares se acumulan en el año, cuántos se realizan sin previo aviso, y si el ritmo de inversión en redes es suficiente para una ciudad que no para de crecer. Esas preguntas, por ahora, quedan abiertas.



