La mañana del domingo, elementos de la Secretaría de Marina, la Secretaría de Seguridad y Protección Ciudadana y la Fiscalía General de la República irrumpieron de forma simultánea en tres domicilios del municipio de Zapopan, Jalisco. El resultado: seis detenidos, un helicóptero sobrevolando la zona y un inventario de objetos asegurados que cuenta, por sí solo, la historia del negocio.
Los detenidos fueron identificados como Jeremi Carlos «N», Genaro «N», Ángel Daniel «N», Jesús Javier «N», Eric Daniel «N» y un menor de edad. Todos ellos, según las autoridades, vinculados a Los Deltas, célula considerada brazo armado del Cártel Jalisco Nueva Generación.
Lo que encontraron adentro
En los tres inmuebles cateados, las fuerzas federales aseguraron municiones, dosis de drogas sintéticas, dinero en efectivo, equipo táctico, celulares, dos vehículos y cuatro motocicletas. Los detalles cuentan la historia: la logística de una célula activa, no de una organización desarticulada.
La acción derivó de trabajos previos de investigación e inteligencia, según informó el Gabinete de Seguridad.
El antecedente que incomoda
Para entender el presente hay que volver a diciembre de 2025. Fue entonces cuando Omar García Harfuch, titular de la SSPC, anunció la tercera detención de Armando Núñez Gómez, alias «Delta 1», identificado como jefe de sicarios y líder de Los Deltas. La Secretaría de la Defensa Nacional lo había señalado en 2024 como tercero al mando del CJNG en la zona metropolitana de Guadalajara, con actividades de expansión hacia Michoacán.
Lo que el titular no pudo ocultar es que ya era la tercera vez que Núñez Gómez era arrestado. La primera ocurrió en junio de 2020, también en Jalisco; las circunstancias de su liberación posterior, según la fuente, «no fueron esclarecidas». La segunda, en octubre de 2024 en Zapopan. Entre la segunda y la tercera captura, un juez federal le concedió en mayo de 2025 el beneficio de prisión domiciliaria, luego de que sus abogados argumentaran un «estado de salud precario».
De acuerdo con datos disponibles, Armando Núñez continuó coordinando actividades ilícitas incluso desde el Penal de Puente Grande. En enero de 2026 fue extraditado a Estados Unidos junto a otros 36 narcos, donde enfrenta acusaciones por conspiración para distribuir cocaína, fentanilo y metanfetamina, así como por portación de armas para promover el tráfico de drogas.
Una célula con historia propia
Los Deltas no es un nombre nuevo en los expedientes judiciales. El grupo ha sido vinculado por las autoridades a homicidios, secuestros y extorsiones. Entre los casos que pesan sobre su historial figura el asesinato del exgobernador de Jalisco, Aristóteles Sandoval, ocurrido en diciembre de 2020 en Puerto Vallarta.
La detención de este domingo confirma que, con o sin su líder en suelo mexicano, la estructura operativa sigue en pie en el área metropolitana de Guadalajara.
La escena lo dice todo.
Un operativo coordinado entre Marina, SSPC y FGR, con sobrevuelo de helicóptero y cateos simultáneos, es exactamente el tipo de acción que el gobierno mexicano presenta como evidencia de eficacia institucional. Y en términos estrictos, seis detenidos y material asegurado son resultados concretos.
Pero la trastienda del caso «Delta 1» plantea una pregunta que el aparato estatal no ha respondido con claridad: ¿cómo un líder detenido tres veces, que operó desde prisión y que obtuvo prisión domiciliaria alegando mala salud, pudo mantener activa una célula capaz de movilizar cuatro motocicletas, equipo táctico y drogas sintéticas en pleno Zapopan? La respuesta no está en el comunicado del Gabinete de Seguridad. Está en el expediente que los jueces federales y los ciudadanos jaliscienses tienen todo el derecho de leer.



