AHORA
Zacharia cae a los cinco días y expone el costo político de la improvisación en la Casa Blanca•Trump frena la transmisión pública de la ejecución de Hasan tras el rechazo por convertirla en espectáculo•Pope Leo pasa la primera prueba tras la cirugía de pulmón y el Vaticano habla de recuperación normal•La mansión de Durazo se convierte en universidad: Tlalpan gana una sede y el gobierno presume recuperación de espacio•Museo Nacional: 30 obras retiradas y una batalla cultural que avanza sobre la memoria•Sonora frena sus exportaciones de ganado por una sospecha de aftosa•El Vaticano descarta complicaciones en la cirugía del papa León XIV, con un pronóstico aún por definir•Caen dos presuntos extorsionadores tras el ataque a la casa de Elvis Guerra•Tecnología, individualismo y política: la alarma de Ades sobre una sociedad más replegada•Anthropic pide reglas comunes para la IA mientras acelera ingresos y salida a bolsa•Zacharia cae a los cinco días y expone el costo político de la improvisación en la Casa Blanca•Trump frena la transmisión pública de la ejecución de Hasan tras el rechazo por convertirla en espectáculo•Pope Leo pasa la primera prueba tras la cirugía de pulmón y el Vaticano habla de recuperación normal•La mansión de Durazo se convierte en universidad: Tlalpan gana una sede y el gobierno presume recuperación de espacio•Museo Nacional: 30 obras retiradas y una batalla cultural que avanza sobre la memoria•Sonora frena sus exportaciones de ganado por una sospecha de aftosa•El Vaticano descarta complicaciones en la cirugía del papa León XIV, con un pronóstico aún por definir•Caen dos presuntos extorsionadores tras el ataque a la casa de Elvis Guerra•Tecnología, individualismo y política: la alarma de Ades sobre una sociedad más replegada•Anthropic pide reglas comunes para la IA mientras acelera ingresos y salida a bolsa•
Hemisferio
PolíticaAméricasMundoNegociosTecnologíaCulturaIdeas
Hemisferio
Secciones
El medio
Cultura

Rock al Parque cumple 30 años y vuelve a poner a las bandas bogotanas en el centro

El festival se programa del sábado 10 al lunes 12 de octubre en el Parque Metropolitano Simón Bolívar y reúne a más de 60 agrupaciones de América Latina, Europa, Estados Unidos y Japón. En su aniversario 30, la cuota local sigue siendo la columna vertebral de una cita que marca carreras y mide la fuerza de la escena independiente.
domingo 11 de octubre de 2026

Rock al Parque llega a su edición 30 en 2026 con una fórmula que ya es parte de su identidad: gran cartel internacional, tarima masiva y una presencia local que se mantiene como eje del festival. La cita está programada del sábado 10 al lunes 12 de octubre en el Parque Metropolitano Simón Bolívar, de Bogotá, y reúne a más de 60 agrupaciones de América Latina, Europa, Estados Unidos y Japón, bajo el lema «Bogotá Ciudad Rock».

Entre las cabezas de cartel internacionales figuran Mon Laferte, Apocalyptica, Ministry, Los Bunkers, Editors, Stratovarius, Rata Blanca, Ratones Paranoicos y Serú Girán, representado por David Lebón y Pedro Aznar. Pero el peso del relato no está solo arriba del afiche. La columna vertebral del festival, desde su primera edición en 1995, sigue siendo la cuota local: bandas bogotanas que crecieron viendo el evento desde las gradas y que hoy suben a distintos escenarios y franjas horarias para contar tres décadas de resistencia, autogestión y transformación de la escena del rock colombiano.

Seis de esas agrupaciones —Perpetual Warfare, La Monky Band, Skampida, Lutter, V For Volume y Boca de Serpiente— hablaron con Infobae Colombia y repasaron lo que significa llegar, volver o reencontrarse con el Simón Bolívar en el año del aniversario número 30. En sus testimonios aparece una idea repetida: tocar en Rock al Parque sigue siendo una especie de graduación obligatoria para cualquier proyecto de la capital.

Hay debutantes tras una década de insistencia, regresos después de varios intentos fallidos en audiciones previas y bandas que ven el escenario principal como una confirmación de trayectoria. Entre thrash metal, funk, ska, punk y rock alternativo, el festival aparece como un punto de inflexión para quienes han vivido su historia desde adentro.

En el caso de Perpetual Warfare, la edición 30 coincide con una celebración de 20 años de carrera y con la presentación de su próximo álbum, «Nihil Sumus». Wilson Muñoz, bajista y corista, dijo que la preparación comenzó mucho antes del anuncio del cartel y que la banda llevaba tiempo esperando la convocatoria. También señaló que ganar esa selección fue especialmente importante al competir con artistas como La Derecha y 1280 Almas.

Muñoz afirmó que el grupo prepara un show especial, con canciones de sus primeros discos y música nueva, además de temas del próximo álbum. Habló de un montaje minucioso y de una presentación que, en sus palabras, será una de las más importantes de sus 20 años de carrera. Recordó también su primera vez en el festival, en 2016, cuando tocaron entre The Black Dahlia Murder y Sepultura en el escenario Plaza a las 8:30 p. m., y dijo que volver 10 años después les produce la misma sensación de cuando eran «unos pelados».

La banda también describió la relación con Rock al Parque como una mezcla de «odios y amores», pero insistió en que el festival sigue siendo muy importante para la escena del metal y para las bandas de Bogotá. En esa lectura, el evento no es solo una vitrina: es una prueba de permanencia dentro de una escena que se mide en persistencia, disciplina y capacidad de seguir tocando.

Muñoz habló además del próximo álbum, «Nihil Sumus», que según dijo fue compuesto en una época oscura marcada por la pandemia y la pospandemia, con la pérdida de muchos amigos y personas cercanas. Explicó que el disco busca una madurez musical y filosófica, y que transmite una sensación de desesperanza sobre el mundo, aunque mantiene la fuerza del thrash metal de la banda.

Para entender el presente hay que volver a esa semana. Rock al Parque no es solo un festival en el calendario cultural de Bogotá: también es una plataforma que ordena jerarquías, expone quién insiste y quién resiste, y devuelve a las bandas locales al centro de una conversación que muchas veces domina el cartel internacional.

La escena lo dice todo. En tiempos de presupuestos públicos, programación masiva y debates sobre el valor de estos eventos, Rock al Parque sigue siendo una apuesta por la circulación de talento y por la visibilidad de proyectos que no siempre encuentran espacio en el mercado. Para las bandas, el premio es simple y a la vez enorme: más público, más vitrina y una prueba concreta de que la constancia todavía puede abrir una puerta. Para la ciudad, el desenlace vuelve a ser el mismo de cada aniversario: un festival financiado y organizado como gran cita pública, donde el mérito artístico compite por atención con el tamaño de la maquinaria que lo sostiene.

Más de Cultura