Las reuniones híbridas ya forman parte de la rutina de muchas empresas peruanas. Personas en la oficina, en sus hogares o en otras ciudades comparten cada vez más una misma conversación, y esa mezcla está obligando a rediseñar salas, conexiones y herramientas.
Un análisis global de Logitech, elaborado por The Harris Poll, encontró que los problemas técnicos siguen siendo uno de los principales obstáculos de estos encuentros. El estudio se realizó entre 1.700 responsables de experiencia laboral en empresas de 11 países, y señaló que el 30% reportó pérdidas de 16 minutos o más por persona cuando surgen fallas durante una reunión. La mediana fue de 12,2 minutos.
Perú no formó parte de esa muestra, pero la compañía sostiene que el dato ayuda a dimensionar un desafío que también aparece en el mercado local. En ese contexto, Logitech indicó que sus operaciones en Perú registraron un crecimiento superior al 20% en la primera mitad de su año fiscal.
La escena lo dice todo: la reunión ya no se define solo por quién está sentado en la mesa, sino por si la tecnología logra que todos participen en condiciones similares. Audio deficiente, cámaras mal ubicadas e interrupciones durante una llamada pueden alterar esa experiencia y dejar fuera de la conversación a quienes se conectan a distancia.
Sandro Ruju, country manager de Logitech en Perú, dijo que el desafío no pasa solo por habilitar una videollamada. Según explicó, las organizaciones necesitan que la tecnología responda a distintos formatos de trabajo, desde una conversación individual hasta una capacitación o una reunión entre equipos ubicados en varias ciudades. «Las organizaciones necesitan soluciones cada vez más sencillas, inteligentes y adaptables a sus necesidades», afirmó para Infobae Perú.
Ese cambio también modifica la forma en que se planifican las oficinas. Una sala que antes estaba pensada para reuniones presenciales puede requerir ahora condiciones de audio, visibilidad y conectividad para integrar a participantes remotos sin que queden rezagados frente a quienes están físicamente en el lugar.
El fenómeno no se limita a las grandes corporaciones. Las pequeñas y medianas empresas también necesitan herramientas para reunirse con clientes, proveedores, equipos regionales o casas matrices sin concentrar a todos en un mismo punto. Ruju señaló que ahí hay una oportunidad de crecimiento, porque muchas compañías todavía no han adaptado sus espacios a esquemas híbridos. «Hay un mundo que todavía no está explorado», sostuvo.
La necesidad de acondicionar salas alcanza a sectores como la educación, la banca, el comercio, la minería y los servicios. Gilberto Igarashi, director de Grupo Igarashi, también mencionó esos rubros y explicó que la decisión de inversión depende del tamaño de la empresa, del número de participantes y del tipo de actividad que desarrolla cada organización.
Según Igarashi, una solución para una sala pequeña puede partir de USD 1.000, aunque el presupuesto aumenta de acuerdo con el tamaño del ambiente y los requerimientos técnicos. «Hay soluciones para cada segmento de mercado», explicó.
Los detalles cuentan la historia. La discusión ya no gira solo en torno a si una empresa puede hacer una reunión por videollamada, sino a qué costo operacional paga cuando la conexión falla y cuánto invierte para evitarlo. En un entorno de trabajo más distribuido, la infraestructura deja de ser un accesorio y pasa a ser parte del rendimiento cotidiano.
Logitech informó que cerca del 80% de su operación local todavía corresponde al segmento de consumo, mientras que el resto se concentra en el mercado corporativo. La compañía también dijo que su negocio en Perú creció más de 20% durante los dos primeros trimestres de su actual año fiscal.
La expansión de las reuniones híbridas abre así una decisión concreta para las empresas: adaptar oficinas y equipos para sostener colaboración real, o cargar con el costo de una productividad fragmentada. Para el mundo corporativo, el giro ya no es temporal; es una nueva forma de operar que exige inversión, orden y planificación.


