La escena lo dice todo. El 1 de agosto, más de cuatro mil estudiantes se presentaron en la sede central de la Universidad Tecnológica de Panamá (UTP) en la ciudad de Panamá, mientras que cerca de tres mil lo hacían simultáneamente en los centros regionales. En total, 7,200 aspirantes rindieron la primera prueba de admisión para el período académico 2027, una cifra que rompe todos los registros anteriores de la institución, cuando la participación oscilaba entre 6,000 y 6,700 candidatos.
Martín Peralta, director nacional del Sistema de Ingreso Universitario de la UTP, no dudó en calificar el dato. «Vemos que los egresados de los colegios buscan una formación académica de calidad y la Universidad Tecnológica se las ofrece», declaró. Para las autoridades universitarias, la cifra no es un accidente estadístico: es la expresión de una tendencia.
La prueba y sus números
De los 7,200 presentados, 4,237 rindieron el examen en la sede central y 2,990 en los centros regionales. Las autoridades estiman una tasa de aprobación cercana al 60% en esta primera fase. Los resultados estarán disponibles en un plazo de entre 15 y 20 días a través de la plataforma de matrícula de la universidad, según precisó Peralta.
Quienes no aprobaron —o que simplemente no se inscribieron a tiempo— tendrán una segunda oportunidad el 24 de octubre. El proceso no cierra con un solo intento, lo que amplía el acceso sin rebajar el estándar.
Como parte del proceso de preparación, la UTP ofrece un curso de afianzamiento en Matemática y Español de 32 horas, impartido los sábados y domingos, con un costo de 45 dólares. Cerca de 3,000 estudiantes participaron en ese programa en todo el país. Una vez admitidos, los nuevos alumnos deberán completar además un curso de verano orientado a reforzar las competencias necesarias para el primer semestre.
La carrera del momento
Entre las ingenierías más solicitadas en esta primera convocatoria destacaron Ingeniería Industrial, Ingeniería Civil e Ingeniería Electromecánica. Pero el dato que concentró la atención de las autoridades fue otro: la Licenciatura en Ciberseguridad es la carrera con mayor demanda en toda la universidad.
«Es una carrera impulsada por el auge de la tecnología. El que no se monta en esto de la tecnología se va a quedar por fuera, y los estudiantes lo saben», afirmó Peralta. La frase resume con precisión el cálculo que miles de jóvenes panameños hicieron antes de presentarse al examen.
Actualmente la UTP cuenta con una matrícula superior a los 29,500 estudiantes en todo el país y ofrece 29 carreras de ingeniería, 25 carreras técnicas y 21 licenciaturas. La institución también mantiene cursos de reforzamiento gratuitos para estudiantes ya matriculados que presentan dificultades en alguna asignatura.
Lo que el mercado ya sabe
Los detalles cuentan la historia. Que 7,200 jóvenes compitan por un cupo en una universidad de ingeniería y tecnología —y que la ciberseguridad encabece sus preferencias— dice algo que ningún decreto ni plan gubernamental podría fabricar artificialmente: el mercado laboral ya envió su señal, y los estudiantes la leyeron.
Para Panamá, cuya economía descansa sobre el Canal, la logística y los servicios financieros, una cantera creciente de ingenieros y especialistas en seguridad digital no es un lujo académico; es infraestructura humana. El récord de la UTP sugiere que esa infraestructura se está construyendo desde abajo, impulsada por la libre elección de miles de familias que apuestan por la formación técnica como el camino más directo hacia la movilidad económica. Esa apuesta merece un entorno institucional —inversión, certeza jurídica, mercado abierto— que esté a la altura de quienes la hacen.



