La escena lo dice todo. En una sala de presentaciones, Fernando Piñera, gerente de Transporte de Quaker State, desplegó ante distribuidores y flotillas un argumento que mezcla ingeniería y economía en partes iguales: el autotransporte mexicano no puede esperar a que el parque vehicular se renueve solo. Mientras eso ocurre, los motores —viejos y nuevos— necesitan protección real.
El resultado es Fusion Tech, un portafolio de lubricantes para transporte de carga desarrollado y validado en el laboratorio de la planta de Quaker State en la Ciudad de México, descrita por la empresa como la única instalación en Latinoamérica certificada por la Asociación Alemana de la Industria Automotriz (VDA). El desarrollo, según Piñera, corrió a cargo de ingenieros mexicanos y partió de las condiciones específicas del autotransporte nacional: recorridos de larga distancia, altas temperaturas, tráfico urbano, cargas variables y motores con distintos niveles de desgaste.
Una tecnología para la flota real, no la ideal
El diagnóstico que sostiene el lanzamiento es preciso: en México conviven vehículos ligeros de distribución de última milla, tractocamiones de largo recorrido y unidades con muchos años de servicio. Según Piñera, «los transportistas buscan productos confiables que les permitan proteger su inversión, mantener sus vehículos trabajando, pero sobre todo que les den la certeza de estar utilizando el lubricante correcto para cada aplicación».
Fusion Tech incorpora, según la empresa, esferas que actúan durante todo el ciclo de vida del lubricante y ofrecen cinco beneficios declarados: mayor limpieza interna del motor, control de contaminantes, protección superior contra el desgaste, mayor estabilidad de la viscosidad y una operación más consistente a lo largo de la vida útil del producto. La compañía sostiene que estos atributos contribuyen a disminuir la formación de depósitos, mantener un desempeño estable y reducir los tiempos de paros no programados —un factor que impacta directamente en la productividad de transportistas y flotillas.
Las nuevas formulaciones cumplen con las especificaciones e intervalos de cambio establecidos por los fabricantes de equipo original (OEM), por lo que no exigen modificaciones en los programas de mantenimiento existentes.
El portafolio y su lógica de colores
El nuevo portafolio atiende desde el segmento del hombre-camión hasta flotas de carga ligera, mediana y pesada, y autobuses de pasajeros. Las presentaciones van desde envases de 946 mililitros hasta contenedores de mil litros. Para simplificar la selección, Quaker State rediseñó la imagen de sus productos e introdujo un sistema de identificación por color en las tapas: amarillo para la tecnología más avanzada CK-4/SN; azul para la línea CI-4 Plus/SL; rojo para motores de alto kilometraje y máxima viscosidad 25W-50/DH-4; y verde para lubricantes monogrado SAE 40/50.
Números que respaldan la apuesta
Con este lanzamiento, Quaker State proyecta un crecimiento de doble dígito en el segmento de lubricantes para motores diésel durante el segundo semestre de 2026. La empresa apoya esa proyección en la modernización del portafolio y en el dinamismo del transporte de carga ligera, un segmento que, según sus datos, ha crecido 2.2 por ciento más rápido que el de vehículos pesados en los últimos años.
Para respaldar la distribución, la compañía cuenta con una infraestructura capaz de mover más de 12 millones de litros de lubricantes al mes, con una cobertura superior al 95 por ciento del territorio nacional, apoyada en nueve distribuidores, 74 almacenes y más de 45 mil clientes entre talleres, refaccionarias, estaciones de servicio y flotillas. En el segmento empresarial, la estrategia incluye servicios de valor agregado: soporte técnico especializado, análisis de lubricantes, pruebas de desempeño en motores y asesoría para optimizar programas de mantenimiento.
La lectura de Hemisferio
El lanzamiento de Fusion Tech es, ante todo, una apuesta por la libre empresa en un entorno donde el Estado no resuelve la obsolescencia del parque vehicular: lo hace el mercado, con inversión privada en I+D local. Que la única planta certificada por la VDA en toda Latinoamérica esté en México no es un dato menor; es el tipo de activo industrial que se construye con certeza jurídica y continuidad de inversión, no con decretos.
Los detalles cuentan la historia. Mientras el debate público en México gira en torno a subsidios y regulaciones, una empresa desarrolla en su propio laboratorio una solución para el transportista que no puede esperar a que la política pública le renueve la flota. Ese hombre-camión —cuyo vehículo es, en muchos casos, su principal activo— es precisamente el usuario al que Fusion Tech dice dirigirse. El mercado, una vez más, llega antes que el aparato estatal.



