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Presupuesto cultural 2027: menos fondos para libros, patrimonio y sitios de memoria

El proyecto de Ley de Presupuesto 2027 reduce en 10,1% la partida de Cultura, pero el Gobierno dice que en el libro y la lectura no habrá recorte sino un cambio de estructura. La discusión abre otra vez el dilema entre gasto focalizado y burocracia, y quién paga la cuenta.
martes 6 de octubre de 2026

Han sido días de debate, críticas y alerta al interior del mundo de la cultura. En el proyecto de Ley de Presupuesto 2027, la partida de Cultura experimenta una disminución de 10,1%, equivalente a $49.381 millones, pasando de $489.899 millones a $440.518 millones.

La escena lo dice todo: mientras el aparato estatal ajusta números, distintas áreas del sector ven caer sus recursos. Según una minuta sobre el tema, los nuevos montos «priorizan la continuidad del presupuesto destinado a los Fondos Concursables creados por ley» y también consideran el financiamiento para la participación de Chile como invitado de honor en la Feria del Libro de Frankfurt 2027.

La misma minuta agrega recursos para iniciativas de inversión emblemáticas, como la Ampliación y Mejoramiento del Museo Histórico Nacional, además de 4 nuevos cupos para el Consejo de Monumentos Nacionales: 3 arqueólogos y 1 geógrafo.

Pero no todos los ítems reciben el mismo trato. El Fondo del Libro y la Lectura aparece con la rebaja más relevante, de 17,6%, desde unos $12.600 millones a $10.400 millones. Para Editoriales de Chile, la reducción «es un retroceso inaceptable». La agrupación sostiene que no basta con medir comprensión lectora si al mismo tiempo se recortan recursos para que las personas accedan a libros.

La asociación añade que la baja afecta las oportunidades de publicar nuevas voces, la circulación de obras y el contacto con lectores en todas las regiones del país. También advierte que reducir estos recursos limita iniciativas de fomento lector y el acceso a los libros, que considera fundamentales para el desarrollo cultural, la comprensión lectora, el pensamiento crítico y la sensibilidad de las personas.

En la trastienda del ajuste aparece la explicación oficial. Carlos Lobos, subsecretario de las Culturas y las Artes, admite que existió una modificación en el mecanismo de entrega de dineros, con foco en la participación de Chile como Invitado de honor en Frankfurt 2027.

«No hubo tal rebaja, sino un cambio en la estructura de financiamiento para el próximo año», dice Lobos. Según su explicación, fue necesario crear una nueva asignación en el Programa 02 Fondos Culturales y Artísticos para transferir recursos desde el Fondo del Libro al Ministerio de Relaciones Exteriores, porque ese ministerio tiene las facultades normativas para realizar ese tipo de inversión en el extranjero y agilizar su ejecución administrativa.

Lobos agrega que para 2027 los recursos destinados al sector del libro y la lectura alcanzan los $12.618 millones, «que son los mismos que el año anterior». Esa cifra se obtiene de $10.416 millones del Fondo del Libro y $2.202 millones de la asignación del Ministerio de Relaciones Exteriores para la Feria de Frankfurt.

El Pase Cultural también sufrió cambios. Para 2027 enfrenta una reducción del orden del 50,8% y cambia su objetivo: queda con $3 mil millones, será para jefes de hogar con hijos menores de edad del 40% más vulnerable de la población y requerirá postulación.

Según la explicación oficial, el programa busca «mejorar la eficiencia del gasto y evitar subejecución presupuestaria», con mejoras en los procedimientos de entrega y uso del beneficio. El monto sube de $50 mil a $75 mil, y el objetivo es llegar a 40 mil familias.

En el área del Patrimonio, el corte más relevante está en la inversión, que baja 16,2%, de $79 mil millones a $66.183 millones. Ahí, el Mejoramiento Integral de Bibliotecas pierde 57,9% de lo asignado. Y entre las entidades que reciben apoyo desde el Servicio Nacional del Patrimonio, el Programa de Sitios de Memoria enfrenta la baja más considerable: 25% menos, de $915 millones a $683 millones.

Marcelo Acevedo, presidente de la Corporación Estadio Nacional Memoria Nacional y de la Coordinadora Nacional de Sitios de Memoria, asegura que perciben «una evidente tendencia del gobierno de disminuir y minimizar el trabajo que hay de los sitios de memoria a nivel nacional». A su juicio, esta era «la oportunidad de fortalecer este tema».

La discusión de fondo no es solo contable. También es política. Cuando el Estado redistribuye recursos, decide qué prioriza y qué deja al borde. En este caso, la presión recae sobre libros, bibliotecas, patrimonio y memoria, es decir, sobre áreas que dependen del dinero de los contribuyentes para sostener su trabajo.

Para Hemisferio, el punto central es ese: si el Gobierno quiere defender la lectura, la cultura y la memoria, el presupuesto debería reflejarlo con claridad, no con fórmulas que confunden recorte, reasignación y subejecución. El dinero público es escaso y cada giro importa. Lo que hoy se presenta como eficiencia puede terminar siendo simplemente menos respaldo para la libre circulación de ideas, obras y patrimonio.

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