El Ministerio del Poder Popular para el Turismo y la gobernación del estado La Guaira anunciaron un plan especial de rehabilitación integral para 43 balnearios y playas de la entidad litoralense, con el objetivo de recuperar zonas turísticas impactadas por los terremotos de junio pasado.
El anuncio fue hecho por la ministra de Turismo, Daniella Cabello, al término de una asamblea popular con prestadores de servicios y representantes de la Cámara de Turismo local, junto al gobernador José Alejandro Terán.
La iniciativa forma parte del programa estatal denominado «Plan Venezuela Renace», creado para la reconstrucción de la infraestructura afectada por los sismos de magnitud 7,2 y 7,5 registrados el 24 de junio. Las autoridades también abrieron una convocatoria nacional para el «padrinazgo» institucional de los espacios costeros por parte de entes del Estado venezolano y sectores del empresariado.
Cabello dijo que el gobierno nacional busca rehabilitar los 43 balnearios que más sufrieron durante el «doblete sísmico» del 24 de junio. Agregó que el gobernador se comprometió con el padrinazgo de dos playas, mientras que el Ministerio de Turismo asumirá tres, y que el resto queda abierto a la convocatoria.
Terán afirmó que la franja playera es el motor principal del aparato productivo y comercial del estado La Guaira. También señaló que el esquema de padrinazgo articulará el trabajo de los entes gubernamentales con trabajadores y prestadores de servicios gastronómicos y recreativos que operan en las costas del litoral central.
El Ejecutivo regional indicó que la intervención no se limitará a reparar estructuras dañadas. Según lo anunciado, también contemplará modernización de servicios públicos, áreas comunes y módulos de atención al visitante, con el objetivo de reactivar el flujo de visitantes e impulsar el turismo receptivo en la región tras la contingencia natural.
La escena lo dice todo: un destino turístico golpeado por los sismos termina dependiendo de una arquitectura de padrinazgos entre oficinas públicas y sectores privados para volver a operar. En ese diseño, el peso inicial recae sobre el aparato estatal, que decide, convoca y promete restaurar lo que quedó dañado.
Para el lector, el dato central no es solo la obra, sino la forma en que se organiza. Cuando la recuperación de 43 balnearios pasa por la coordinación de ministerios, gobernación y empresariado, el desenlace dependerá de la capacidad real de ejecutar, no de los anuncios. Ahí está en juego la eficiencia del dinero de los contribuyentes y la velocidad con que una zona costera puede volver a producir actividad, empleo y turismo.


