Panamá empezó a mirar la inteligencia artificial como una herramienta para vigilar los fondos de pensiones y anticipar riesgos financieros en un sistema que enfrenta el reto de la longevidad.
La escena lo dice todo. La discusión se dio en el encuentro «Futuro de los fondos de pensiones: perspectivas económicas, estrategias de inversión sostenible e Inteligencia artificial para la supervisión», donde se reunieron autoridades, reguladores, entidades bancarias y estructuradores de fondos.
Fausto Fernández, viceministro de Economía, puso el foco en el cambio de la pirámide poblacional como el principal factor de presión sobre las arcas previsionales. «Estamos viviendo cambios demográficos importantes, particularmente por la longevidad, las aportaciones y el costo de carga que tienen actualmente los sistemas», señaló.
El planteamiento oficial es claro: el sistema de pensiones panameño busca adaptarse a una mayor esperanza de vida mediante la diversificación de inversiones y la adopción de tecnología, con el fin de garantizar el pago de beneficios a las futuras generaciones sin comprometer la sostenibilidad financiera de los fondos.
Para Fernández, el debate ya no admite quedarse en los modelos tradicionales de previsión. Dijo que los sistemas deben encontrar un equilibrio entre la sostenibilidad financiera y la protección social, en un contexto donde el costo de carga crece junto con la expectativa de vida.
La agenda de la jornada incluyó las perspectivas económicas, las estrategias de inversión de largo plazo y la incorporación de criterios de sostenibilidad en la gestión de los recursos previsionales. Fernández remarcó que este tipo de encuentros es una oportunidad para compartir conocimientos y analizar soluciones que adapten los sistemas previsionales a las transformaciones en curso.
Detrás de la novedad tecnológica hay una discusión de fondo sobre cómo se administra el ahorro de largo plazo. La inteligencia artificial surgió, en el encuentro, como una herramienta con potencial para fortalecer los procesos de análisis y gestión de riesgos en los fondos de pensiones. Su incorporación, dijeron los participantes, ofrece nuevas posibilidades para supervisar los mercados financieros y anticipar escenarios de riesgo antes de que afecten a los beneficiarios del sistema.
La actividad fue organizada por la Superintendencia del Mercado de Valores de Panamá y el Sistema de Ahorro y Capitalización de Pensiones de los Servidores Públicos. La SMV fue creada mediante la Ley 67 de 1 de septiembre de 2011 como un organismo autónomo del Estado, con personería jurídica, patrimonio propio e independencia administrativa, presupuestaria y financiera, y con competencia privativa para regular y supervisar a los emisores, sociedades de inversiones, intermediarios y demás participantes del mercado de valores.
El SIACAP, por su parte, fue creado mediante la Ley 8 del 6 de Febrero de 1997 y tiene como objetivo otorgar beneficios adicionales a las pensiones de invalidez permanente, incapacidad permanente absoluta por riesgo profesional y de vejez que se concedan al servidor público de acuerdo con la Ley Orgánica de la Caja del Seguro Social.
El encuentro también reunió a representantes de distintos sectores vinculados al futuro de las pensiones en el país. Más allá de las estrategias financieras, la discusión abordó el papel de la tecnología en la vigilancia de los sistemas previsionales.
Para entender el presente hay que volver a esa semana en que el sistema pensional panameño dejó de hablar solo de balances y empezó a hablar de algoritmos. Ese giro no resuelve por sí solo la presión demográfica, pero revela algo importante: el aparato estatal busca herramientas más sofisticadas para supervisar un sistema que debe seguir pagando beneficios en un contexto de mayor esperanza de vida.
La lectura de fondo es inevitable. Si la inteligencia artificial puede ayudar a detectar riesgos antes de que se conviertan en pérdidas, su valor para el país será real. Pero el problema central sigue intacto: cómo sostener obligaciones crecientes sin trasladar más carga al contribuyente ni poner en riesgo la sostenibilidad financiera de los fondos.
En esa tensión se juega buena parte del desenlace. La tecnología puede ordenar la supervisión; lo que no puede hacer es reemplazar decisiones responsables sobre gasto, inversión y disciplina institucional. Ahí es donde Panamá se juega la confianza en su sistema de pensiones.


