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Orígenes reformulada: Santander revisita las primeras películas de Armendáriz, Coixet, Palomero y Trueba

En su décima edición, el Festival de Cine de Santander transforma la sección Orígenes para proyectar las óperas primas de cuatro cineastas españoles, con coloquios junto a sus directores.
Imagen ilustrativa
lunes 10 de agosto de 2026

Del 11 al 17 de septiembre, Santander acogerá la décima edición de su festival de cine. Y en esa semana, una sección lleva el peso de la memoria: Orígenes, reformulada para centrarse en las primeras películas de cineastas españoles y latinoamericanos que marcaron la historia de la cinematografía.

La nueva etapa de la sección arranca con cuatro proyecciones programadas entre el 12 y el 15 de septiembre en los cines Embajadores de Santander. Cada visionado irá acompañado de la presentación y un coloquio con el director correspondiente. Los detalles cuentan la historia: no se trata solo de proyectar películas antiguas, sino de construir un diálogo entre quienes las hicieron y el público que las recibe hoy.

La programación abre con Tasio (1984), ópera prima de Montxo Armendáriz, en una copia restaurada en 4K por la Filmoteca Vasca. Le sigue Cosas que nunca te dije (1996), de Isabel Coixet, en una copia restaurada por la Filmoteca de Catalunya. Pilar Palomero presentará Las niñas (2020), su debut en el largometraje. Y Fernando Trueba cerrará el ciclo con Ópera prima, estrenada en 1980.

Cuatro películas, cuatro décadas distintas, cuatro puntos de partida de carreras que el festival considera suficientemente relevantes como para reivindicar sus comienzos. El festival lo formula con precisión: busca «un diálogo entre el presente y el pasado del cine» y aspira a que Orígenes se convierta en «un espacio permanente para descubrir y revisitar» esos trabajos inaugurales.

La presencia de copias restauradas no es un detalle menor. Que la Filmoteca Vasca haya invertido en una restauración 4K de Tasio, y que la Filmoteca de Catalunya haya hecho lo propio con la película de Coixet, indica que el trabajo de preservación precede y hace posible este tipo de programación. Sin ese esfuerzo institucional previo, la sección no existiría en los términos en que se presenta.

La elección de los cuatro directores abarca un arco temporal amplio: desde Ópera prima (1980) hasta Las niñas (2020), cuarenta años de primeras películas que el festival agrupa bajo una misma lógica curatorial. La sección no distingue por género ni por generación; distingue por el hecho de que cada una de estas obras fue el punto de partida de una trayectoria que el cine en español reconoce como significativa.

El formato —proyección más coloquio con el director— apuesta por la presencia física y la conversación directa en un momento en que las plataformas de streaming han hecho accesible casi cualquier película desde cualquier pantalla. Lo que Santander ofrece no es el acceso a las películas, sino el contexto: el cineasta en la sala, respondiendo preguntas, cerrando el círculo entre la obra y quien la concibió.

Para entender el presente hay que volver a esa semana. La reformulación de Orígenes no es una decisión menor dentro de la programación del festival. Es una apuesta por la memoria activa del cine en español, por la idea de que las primeras obras de un cineasta contienen claves que sus trabajos posteriores a veces oscurecen.

Desde la perspectiva de Hemisferio, el gesto merece atención por lo que implica más allá del cine: la recuperación del patrimonio cultural requiere instituciones que lo custodien y espacios que lo pongan en circulación. Las filmotecas que restauran y los festivales que programan cumplen funciones que el mercado por sí solo no garantiza, pero que tampoco exigen burocracia expansiva: exigen criterio, financiación eficiente y voluntad de conectar obras con públicos. Cuando esa cadena funciona, el resultado es una sala llena en Santander en septiembre, con un director respondiendo preguntas sobre una película que rodó hace cuatro décadas. Eso, en sí mismo, es patrimonio vivo.

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