La escena lo dice todo. Cuando el técnico César Torres cerró su lista de convocados para la Selección Colombia masculina sub-19, ocho de los nombres apuntaban en la misma dirección: Antioquia.
El vallecaucano Torres reunió en su nómina a cuatro jugadores de Atlético Nacional, dos del Deportivo Independiente Medellín, uno de Envigado y uno de Águilas Doradas. Los ocho nombres son Deimer Estiven Longas, Jaidinson Córdoba, Simón García, Cristian Uribe, Jesús David Chinchía, Juan José Rosa, Tomás Blandón y Miguel Ángel Marulanda, señalado por la Federación Colombiana de Fútbol como el goleador del Torneo de Ascenso.
El destino es Santo Domingo, República Dominicana, donde se disputarán los Juegos Centroamericanos y del Caribe entre el 24 de julio y el 8 de agosto. El torneo masculino de fútbol, según el sorteo ya realizado, se jugará del jueves 30 de julio al viernes 7 de agosto, mientras que el femenino lo hará entre el miércoles 29 de julio y el jueves 6 de agosto. Las sedes serán las provincias de Moca, La Vega y Santiago.
Antes de cruzar el Atlántico, la delegación se concentra en Barranquilla bajo las órdenes de Torres. Según la información entregada por la Federación Colombiana de Fútbol, los jugadores permanecerán allí hasta el próximo 26 de julio, cuando viajarán a territorio dominicano. Durante esa etapa, el cuerpo técnico desarrollará, según el comunicado oficial, «sesiones enfocadas en la consolidación del modelo de juego, el fortalecimiento de los aspectos técnico-tácticos y físicos».
En la primera fase del torneo masculino, Colombia medirá fuerzas con Panamá, Cuba y Costa Rica.
Los detalles cuentan la historia. El peso de Antioquia en esta convocatoria no es accidental: los clubes paisas han sostenido en los últimos años una apuesta sostenida por las divisiones menores, y la presencia de ocho jugadores formados en esa región en una lista sub-19 es el resultado visible de esa inversión. Nacional, el DIM, Envigado y Águilas Doradas aparecen aquí no como telón de fondo, sino como protagonistas reales del proceso de selecciones.
Para Hemisferio, el dato importa más allá del fútbol: cuando la formación de talento queda en manos de clubes con estructuras sólidas y financiamiento privado, los resultados llegan. La cantera antioqueña es, en buena medida, un argumento a favor del modelo de libre empresa aplicado al deporte. El Estado convoca; la iniciativa privada forma. Esa división del trabajo, silenciosa pero eficaz, es la que pone a ocho jugadores paisas en el bus hacia Barranquilla y, pronto, en un avión rumbo a Santo Domingo.



