Nvidia autorizó un aumento récord de 150.000 millones de dólares en su recompra de acciones, por encima de la aprobación de 110.000 millones de Apple en 2024, en un momento en que su papel bursátil cotiza cerca de su valoración más baja en más de una década.
Las acciones de la empresa, con sede en Santa Clara, California, subieron más de 2% en la rueda de la mañana. El título acumula una ganancia de más de 20% en el año hasta el cierre del viernes.
Con la nueva autorización, la capacidad pendiente de recompra de Nvidia asciende a 235.000 millones de dólares, que la compañía espera utilizar hasta el ejercicio fiscal 2028. El motor detrás de esa caja sigue siendo la demanda en expansión para el entrenamiento y la inferencia de inteligencia artificial.
«Nuestra generación de efectivo nos da la capacidad de invertir en las tecnologías que avanzan esta transformación y devolver capital a los accionistas», dijo Jensen Huang en un comunicado.
A la vez, las acciones de Nvidia cotizaban a unas 16,5 veces las ganancias esperadas a 12 meses, el múltiplo más bajo desde enero de 2015 y muy por debajo del promedio de 15 años de 30, según datos de LSEG. Algunos analistas ven en ese dato una señal de que las expectativas de crecimiento de beneficios se están enfriando.
El anuncio llega en medio de una desaceleración de las recompras bursátiles, que cayeron aproximadamente 50% entre julio y el 23 de septiembre. Nvidia, sin embargo, está enviando una señal opuesta: que su caja sigue siendo lo bastante fuerte como para seguir invirtiendo con agresividad en su negocio y, al mismo tiempo, devolver capital a los accionistas.
La compañía cerró el trimestre de julio con 22.440 millones de dólares en efectivo y equivalentes de efectivo. El mes pasado, además, proyectó un crecimiento de ingresos de alrededor de 70% para el ejercicio fiscal 2028, lo que buscó tranquilizar a los inversores que se preguntan cuánto tiempo puede sostenerse el auge del gasto en inteligencia artificial después de años de expansión explosiva.
La escena lo dice todo. Nvidia no está usando su caja para esconder debilidades, sino para reforzar una máquina de generación de valor que hoy beneficia primero a sus accionistas y, en segundo lugar, a la cadena de inversión tecnológica que rodea a la IA.
Para el mercado, el giro importa por una razón simple: cuando una empresa con una capitalización de más de 5,5 billones de dólares decide acelerar una recompra récord, está diciendo que confía en su capacidad de convertir demanda real en efectivo, y no en promesas burocráticas ni en espejismos de moda. En un entorno donde las recompras se enfrían, Nvidia elige lo contrario: capital, retorno y disciplina financiera.


