AHORA
Zacharia cae a los cinco días y expone el costo político de la improvisación en la Casa Blanca•Trump frena la transmisión pública de la ejecución de Hasan tras el rechazo por convertirla en espectáculo•Pope Leo pasa la primera prueba tras la cirugía de pulmón y el Vaticano habla de recuperación normal•La mansión de Durazo se convierte en universidad: Tlalpan gana una sede y el gobierno presume recuperación de espacio•Museo Nacional: 30 obras retiradas y una batalla cultural que avanza sobre la memoria•Sonora frena sus exportaciones de ganado por una sospecha de aftosa•El Vaticano descarta complicaciones en la cirugía del papa León XIV, con un pronóstico aún por definir•Caen dos presuntos extorsionadores tras el ataque a la casa de Elvis Guerra•Tecnología, individualismo y política: la alarma de Ades sobre una sociedad más replegada•Anthropic pide reglas comunes para la IA mientras acelera ingresos y salida a bolsa•Zacharia cae a los cinco días y expone el costo político de la improvisación en la Casa Blanca•Trump frena la transmisión pública de la ejecución de Hasan tras el rechazo por convertirla en espectáculo•Pope Leo pasa la primera prueba tras la cirugía de pulmón y el Vaticano habla de recuperación normal•La mansión de Durazo se convierte en universidad: Tlalpan gana una sede y el gobierno presume recuperación de espacio•Museo Nacional: 30 obras retiradas y una batalla cultural que avanza sobre la memoria•Sonora frena sus exportaciones de ganado por una sospecha de aftosa•El Vaticano descarta complicaciones en la cirugía del papa León XIV, con un pronóstico aún por definir•Caen dos presuntos extorsionadores tras el ataque a la casa de Elvis Guerra•Tecnología, individualismo y política: la alarma de Ades sobre una sociedad más replegada•Anthropic pide reglas comunes para la IA mientras acelera ingresos y salida a bolsa•
Hemisferio
PolíticaAméricasMundoNegociosTecnologíaCulturaIdeas
Hemisferio
Secciones
El medio
Américas

Nicaragua sin oposición: Ortega blinda su poder con siete años prorrogables y excluye a los «traidores»

El Parlamento sandinista presentó una reforma constitucional que amplía el mandato presidencial y prohíbe participar en elecciones a quienes el régimen califique de «golpistas» o «traidores a la patria». La comunidad internacional rechaza la maniobra.
Imagen ilustrativa
jueves 30 de julio de 2026

La escena lo dice todo. Gustavo Porras, titular de la Asamblea Nacional de Nicaragua, salía el martes de una reunión con el Ejército y la Policía Nacional —a los que agradeció públicamente su respaldo— cuando anunció sin rodeos lo que vendría: «Los golpistas, los traidores a la patria, los que atenten contra la independencia y soberanía y la autodeterminación de Nicaragua, los que violen la Constitución, ninguno de esos puede tener derecho político».

La frase no era retórica. Era la sinopsis de una reforma constitucional presentada el martes por el Parlamento sandinista, un cuerpo subordinado a la Presidencia que copresiden Daniel Ortega y Rosario Murillo. La iniciativa tiene dos ejes: ampliar el mandato presidencial de seis a siete años prorrogables, y excluir de cualquier proceso electoral a los opositores que el propio régimen designe como «golpistas» o «traidores a la patria».

La propuesta llegó nueve días después de que Ortega planteara eliminar las elecciones en Nicaragua y declarar «inaplicable» el artículo constitucional que impedía la reelección indefinida. El mismo Porras había dicho una semana antes que sí habría comicios, pero bajo un nuevo marco constitucional que los «blindara» de la injerencia extranjera. El martes quedó claro qué significa ese blindaje: suprimir al adversario por decreto.

Ortega, de 80 años, acumula treinta años en el poder. Coordinó una Junta de Gobierno entre 1979 y 1985, presidió el país de 1985 a 1990 y retornó al poder en 2007 gracias a un acuerdo secreto que, según la fuente, mantuvo desde 1999 con el expresidente Arnoldo Alemán. Ese pacto derivó en una reforma constitucional que bajó al 35 % el mínimo de votos necesarios para ganar unas elecciones presidenciales. Es, en consecuencia, el gobernante que más tiempo ha ostentado el poder en la historia de Nicaragua.

El calendario ya está fijado. Según el Parlamento, la reforma parcial a la Constitución se aprobará en septiembre próximo en primera legislatura. Los detalles cuentan la historia: la velocidad del trámite, el respaldo formal de las fuerzas armadas y la policía, y la ausencia de cualquier contrapeso institucional dibujan un proceso diseñado para concluir sin sorpresas.

La reacción internacional fue inmediata y amplia. Costa Rica, Estados Unidos, Panamá —que retiró a su embajador—, Guatemala, República Dominicana, Chile, Bolivia, Brasil, Perú y Uruguay expresaron su preocupación o rechazo. También lo hicieron la Unión Europea, el secretario general de la OEA, Alberto Ramdin, y el alto comisionado de la ONU para los derechos humanos, Volker Türk. Es un frente inusualmente extenso para una región acostumbrada a la cautela diplomática.

Para entender el presente hay que volver a esa semana. En menos de diez días, el régimen pasó de proponer eliminar las elecciones a diseñar unas elecciones sin oposición. El resultado práctico es idéntico; la diferencia es cosmética: mantener el formato para vaciar el contenido.

Lo que está en juego no es solo Nicaragua. Cada vez que un aparato estatal utiliza la ley como herramienta para clausurar la competencia política, el costo lo pagan los ciudadanos que pierden la única palanca pacífica con que cuentan para cambiar a sus gobernantes. La reforma que Managua tramita en septiembre no es una actualización técnica del texto constitucional: es la institucionalización del poder vitalicio. Que las fuerzas armadas y la policía hayan sido convocadas a respaldar la iniciativa antes de que se vote subraya cuál es, en última instancia, el argumento que sostiene todo el andamiaje. El rechazo de más de diez gobiernos y tres organismos internacionales marca el aislamiento del régimen, pero la historia de Nicaragua en los últimos años enseña que el aislamiento, por sí solo, no detiene la maquinaria.

Más de Américas