Elon Musk, el hombre más rico del mundo y también uno de los nombres más influyentes de la política estadounidense, volvió a abrir la billetera con fuerza. En el ciclo electoral de 2026, que comenzó en enero de 2025, ya ha gastado $366 millones, según nueva información publicada por The New York Times y Reuters a partir de datos entregados por representantes de Musk antes del plazo del jueves para que muchos super PAC declaren su gasto del tercer trimestre.
De ese total, más de $276 millones fueron a grupos republicanos y a su super PAC desde julio. Eso lo convierte en el mayor donante conocido rumbo a las elecciones de noviembre. La escena lo dice todo: Musk había dicho en mayo del año pasado que planeaba «mucho menos» gasto político para futuras elecciones, incluidas las legislativas de medio término. Hoy, los números muestran otra cosa.
La mayor parte de ese dinero fue al Senate Leadership Fund, que recibió $158 millones para ayudar a los republicanos a conservar la mayoría en el Senado. Esa cifra, según el reporte, es una de las mayores donaciones políticas conocidas de la historia. Otros $20 millones fueron al Congressional Leadership Fund, creado para reelegir a los republicanos de la Cámara alineados con el presidente de la Cámara, Mike Johnson, de Louisiana.
America PAC, el comité creado por Musk para las elecciones de 2024, recibió más de $76 millones para intentar llegar a votantes republicanos y elevar la participación. El grupo está impulsando candidatos republicanos en siete estados clave y en casi tres docenas de contiendas por la Cámara.
El dinero también llegó a otras organizaciones conservadoras. El Lone Star Liberty PAC, que respalda la campaña al Senado del fiscal general de Texas, Ken Paxton, recibió $10 millones. Paxton, republicano respaldado por Trump, compite en una contienda cerrada con el legislador estatal demócrata James Talarico. Otros $10 millones fueron para la Republican Governors Association y $2 millones para la Republican Attorneys General Association. The Times también informó que Musk ha donado más dinero a través de grupos que no han revelado a sus donantes.
Andrew Romeo, vocero de America PAC, dijo al Times que las «robustas inversiones han permitido a la maquinaria del G.O.P. sacar su mensaje para que los republicanos tengan una oportunidad de desafiar la historia». Ese es el centro del giro: Musk no solo vuelve a gastar, sino que vuelve a financiar el aparato político republicano en una etapa en la que los republicanos intentan defender sus mayorías en el Congreso.
El vínculo con Trump también vuelve al primer plano. Las donaciones de Musk, según el reporte, señalan su compromiso con la derecha política y con mejorar su relación con Trump y con el Partido Republicano, después de una ruptura pública con el presidente el año pasado y de su amenaza de crear un tercer partido político. Ahora, el dinero fluye hacia la misma estructura que ayudó a empujar a Trump y a los republicanos en 2024.
No es la primera vez que Musk cambia de marcha. En 2015 dijo en un evento de Vanity Fair que trataría de involucrarse en política «lo menos posible» y que gastaba solo una cantidad nominal por sus intereses empresariales. Registros de la Comisión Federal de Elecciones muestran que ese año donó $5,000 a la campaña de Hillary Clinton y otros $5,000 al Democratic Congressional Campaign Committee.
Pero en 2017 se inclinó hacia los republicanos. Desde entonces, sus donaciones pasaron a favorecer más al GOP que a los demócratas por casi siete a uno, según el reporte. En 2018, Musk publicó en Twitter que no era «un gran donante de ningún partido político». Después compró Twitter en 2022, restituyó la cuenta de Trump y luego rebautizó la plataforma como X.
Desde entonces, ha seguido cortejando al Partido Republicano con financiamiento electoral. Durante el ciclo de 2024 creó America PAC, aunque negó que estuviera donando hasta $45 millones al mes para impulsar la campaña de Trump. También apuntó a votantes de estados pendulares e incluso dijo que daría un premio de $1 millón, de legalidad cuestionable, a votantes registrados para subir la participación.
En una transmisión en X durante la elección de 2024, Musk dijo que America PAC «va a seguir después de esta elección, y a prepararse para las primarias y cualquier elección intermedia». Luego tuvo un papel breve en la administración Trump como asesor especial del presidente y encabezó el llamado Departamento de Eficiencia Gubernamental para reducir el gasto federal. Dirigió una reestructuración del gobierno que alteró servicios, eliminó cientos de miles de empleos federales y derivó en numerosas batallas legales.
Cuando dejó oficialmente el cargo en mayo de 2025, tras una pelea con Trump, dijo que pensaba que había hecho «lo suficiente» en gasto político. Pero añadió una salvedad: «Si veo una razón para hacer gasto político en el futuro, lo haré. Actualmente no veo una razón».
Ahora, aparentemente, sí la vio. El dinero vuelve a circular hacia las causas republicanas, sobre todo las primarias de medio término. Primero amenazó con ayudar a derrotar a los legisladores que votaron por el enorme proyecto de gasto de la administración Trump, prometiendo que los haría perder sus primarias «si es lo último que haga en esta Tierra». Incluso insinuó apoyo al representante Thomas Massie, de Kentucky, crítico abierto de Trump, aunque luego Massie perdería la primaria.
Para Musk, el cálculo es evidente: si los republicanos pierden, su margen de influencia se achica. Para los contribuyentes y para cualquiera que mire el peso del dinero privado sobre la política, el mensaje también es claro: el poder electoral en Estados Unidos sigue dependiendo, en buena medida, de quién puede financiar la maquinaria partidaria con cientos de millones de dólares.
El desenlace deja una lección incómoda. Musk no se apartó de la política; solo cambió de estrategia. Y en ese giro, la democracia de medio término vuelve a mostrarse como un terreno donde el capital privado puede inclinar el juego antes de que los votantes lleguen a las urnas.


