La escena lo dice todo.
Un video de graduación de kindergarten en Minnesota, republicado por Donald Trump en Truth Social sin ningún comentario propio, bastó para desatar una nueva controversia en torno a Rachel Griffin Accurso, la youtuber conocida como «Ms. Rachel» y una de las figuras más influyentes del entretenimiento infantil en lengua inglesa.
El clip, que había circulado previamente en la cuenta de X «End Wokeness» con el texto «Every girl is in a hijab… in kindergarten», mostraba a más de una docena de niñas con velo y atuendo de graduación. Trump lo reposteó sin añadir leyenda propia.
Acurso respondió el martes en Instagram con un mensaje dirigido a las niñas: «Vi que algunas de ustedes usaron hijab en su graduación. Me alegra que hayan usado algo significativo y especial para ustedes y su familia. Creo que los hijabs son hermosos». La publicación mencionó también kipás y collares con cruz como ejemplos de expresión religiosa en la infancia, y cerró con una frase que apuntaba, sin nombrarlo, al presidente: «¡Las palabras hirientes de nadie pueden quitarnos nuestro valor!».
La creadora acumula más de 20,5 millones de suscriptores en YouTube, cerca de 9,3 millones en TikTok y más de 5 millones en Instagram, cifras que convierten cualquier declaración suya en un evento de alcance masivo entre familias con niños pequeños.
No es la primera incursión de Accurso en terrenos políticamente cargados. A principios de este año visitó un centro de detención de inmigrantes en Newark, Nueva Jersey, donde describió a los niños que encontró como «traumatizados». También ha recibido críticas por su activismo en torno a los niños en Gaza.
El episodio más delicado llegó en enero, cuando dio «me gusta» a un comentario antisemita en una de sus publicaciones de Instagram —el texto decía «Free America from the Jews»—. Ante la reacción pública, Accurso emitió un comunicado a Fox News Digital: «Accidentalmente le di me gusta a un comentario de odio en mis redes sociales mientras intentaba eliminarlo. Siempre he sido completamente clara en esto: no apoyo el lenguaje que ataca o daña a la comunidad judía ni a ninguna comunidad». Añadió que «el antisemitismo y el odio de cualquier tipo no tienen lugar en mi vida ni en mi trabajo».
Fox News Digital contactó a la Casa Blanca y a Accurso para obtener comentarios, pero no recibió respuesta de inmediato.
Los detalles cuentan la historia.
En su publicación del martes, Accurso también recordó que el año pasado asistió a una celebración de Janucá, un brunch de Eid y las celebraciones de Pascua y Navidad de su propia familia, presentando su postura como de apertura ecuménica antes que de militancia identitaria.
---
Lo que está en juego aquí trasciende el video de Minnesota. Una creadora de contenido con más de 20 millones de suscriptores —muchos de ellos padres que delegan en ella parte de la educación temprana de sus hijos— ha decidido convertir su plataforma en un instrumento de posicionamiento político recurrente. El derecho a hacerlo es incuestionable. La pregunta que las familias tienen todo el derecho de hacerse es otra: ¿hasta qué punto el entretenimiento infantil puede ser también un vehículo de agenda política sin que los padres lo adviertan o consientan explícitamente?
El libre mercado tiene una respuesta para eso: la elección. Millones de familias seguirán a Ms. Rachel; otras buscarán alternativas. Pero el patrón que emerge —la visita al centro de detención, el activismo en Gaza, el episodio del comentario antisemita, y ahora la respuesta pública al presidente— dibuja a una figura que ha cruzado con decisión la frontera entre educadora y activista. Que esa frontera exista, y que los padres puedan reconocerla, es lo que hace posible una elección informada.


