Horas después de jugar su último partido con la selección de Argentina, Lionel Messi aseguró que tomó la decisión acertada al retirarse. En una publicación de Instagram, escribió: «Ya extraño vestir la celeste y blanca, pero sé que estoy tomando la decisión correcta».
Messi también dijo que vivió un «camino increíble lleno de alegrías y algunas tristezas» y que «valió la pena» cada paso de sus 21 años en la Albiceleste. La despedida llega después de una carrera internacional que incluyó el Mundial sub-20 de 2005, la medalla de oro en los Juegos Olímpicos de 2008, la Copa América de 2021, otra en 2024, la Copa del Mundo de 2022 y la Finalísima.
El partido final se disputó en el Estadio Monumental de Buenos Aires contra Benín. Allí, Messi asistió a Nicolás Otamendi en el 1-0, luego habilitó a Nicolás Paz para el 2-0 y terminó anotando de penal el 3-0. Su última noche con la selección tuvo gol, dos asistencias y una ovación que cerró un ciclo de 21 años.
La reacción no tardó en llegar desde varias figuras del fútbol. Cristiano Ronaldo respondió la publicación de Messi con un mensaje de respeto y escribió: «Todo mi respeto por lo que lograste con Argentina, un abrazo». También dijo que la historia del argentino «quedará para siempre».
Kaká le dio la enhorabuena por su despedida y le agradeció «por todos estos años que disfrutamos de tu talento con la selección». Ángel Di María y Sergio Agüero, excompañeros de Messi, también expresaron su cariño con emoticones de corazones y estuvieron presentes en el partido contra Benín.
Para entender el presente hay que volver a esa semana: Messi no solo cerró una etapa deportiva, sino que dejó otra escena de alto impacto emocional alrededor de un símbolo mundial. En el fútbol, los ciclos grandes no terminan en silencio; terminan con una mezcla de rendimiento, memoria y reconocimiento de rivales.
La escena lo dice todo. El jugador más determinante de su generación se despide con números y trofeos que ya forman parte de la historia de Argentina, mientras el fútbol vuelve a mostrar que el mérito sigue siendo una moneda universal. No hay aparato estatal ni burocracia que pueda fabricar una carrera así: solo talento, disciplina y años de competencia al más alto nivel.
También pesa el contraste entre el elogio genuino y el ruido que suele rodear a las figuras públicas. Aquí no hubo discursos grandilocuentes ni poses: hubo un deportista que cerró su ciclo y otros grandes del juego que reconocieron lo que vieron. En una época saturada de gestos vacíos, el respeto entre protagonistas sigue siendo uno de los pocos gestos que conserva valor real.


