Las escaleras mecánicas que trepan por las laderas de la Comuna 13 no fueron pensadas para el turista. Se construyeron para que los vecinos de los barrios más empinados de Medellín no tuvieran que subir cientos de escalones cada día. Hoy, sin embargo, son la postal que explica por qué la ciudad aparece en el puesto 32 del ranking mundial de las mejores ciudades para recorrer a pie.
La lista la elabora GuruWalk, una plataforma internacional especializada en tours y experiencias turísticas, y corresponde a su clasificación 2026 de las 100 mejores ciudades del mundo para caminar. Roma encabeza el listado, seguida por Madrid y Budapest, que completan el podio. Detrás aparecen Praga, Lisboa, Ámsterdam, Oporto, Barcelona, Londres y Berlín.
Medellín es la primera ciudad colombiana en la lista. GuruWalk la describe como un «destino de innovación y arte» y explica el porqué: «Sus escaleras mecánicas conectan barrios montañosos que antes eran inaccesibles y sus murales comunitarios cuentan historias de resiliencia». La escena lo dice todo: una infraestructura pensada para resolver un problema de movilidad terminó convertida en atractivo turístico internacional.
Cartagena ocupa el puesto 48. La plataforma destaca que la ciudad «preserva sus murallas coloniales del siglo XVII alrededor de un centro histórico que parece suspendido en el tiempo». Y añade: «Las buganvilias desbordan balcones de madera, y las iglesias coloniales salpican plazas empedradas donde los tambores aún marcan el ritmo». El Castillo de San Felipe de Barajas y las islas del Rosario, agrega GuruWalk, completan «un cuadro de belleza tropical».
Bogotá cierra el trío colombiano en el puesto 85. La plataforma es más cautelosa con la capital: la define como «una ciudad grande y caótica que puede abrumar al principio», pero reconoce que tiene «una energía y una escena cultural que pocas capitales latinoamericanas igualan».
El reconocimiento de GuruWalk no llega solo. Medellín fue seleccionada recientemente por National Geographic como uno de los 25 lugares imperdibles del planeta para visitar en 2026, un hito que la revista estadounidense atribuye a una profunda transformación social y urbana. National Geographic recuerda que en las décadas de 1980 y 1990 la ciudad fue escenario de violencia vinculada al narcotráfico y a los grupos armados, y contrasta ese pasado convulso con una realidad actual marcada por el arte, la innovación y la cultura. Los detalles cuentan la historia: la publicación resalta que Medellín «ha logrado reinventarse», convirtiéndose en un destino acogedor para quienes buscan experiencias auténticas. Ese reconocimiento, señala la revista, se ve reforzado por varios indicadores del dinamismo turístico local, entre ellos un aumento sostenido en las cifras de visitantes.
Para entender el presente hay que volver a esa transformación de décadas: una ciudad que decidió invertir en espacio público, seguridad y proyectos urbanos de largo plazo, y que hoy cosecha el resultado en forma de reconocimiento internacional y flujo turístico creciente.
Es una lección que trasciende el ranking. Lo que GuruWalk y National Geographic celebran no es un golpe de suerte ni una campaña de mercadeo pasajera: es el fruto de decisiones sostenidas de inversión pública y privada, de seguridad ciudadana y de apuesta por el espacio público, que convirtieron el estigma del narcotráfico en un activo turístico medible en dólares y en visitantes. Esa construcción es, sobre todo, local y municipal, y antecede a cualquier vaivén de la política nacional.
El contraste con Bogotá, rezagada en el puesto 85 pese a su peso económico y cultural, es también un recordatorio de que el turismo y la inversión no llegan solos: responden a la certeza jurídica, a la seguridad en las calles y a la constancia de políticas urbanas que no dependen del color político de turno. Mientras Medellín y Cartagena capitalizan décadas de trabajo en infraestructura y cultura, la capital colombiana enfrenta el reto de traducir su tamaño y su oferta cultural en la misma confianza que hoy premian las plataformas internacionales. El desenlace de esa competencia interna, más que cualquier discurso, lo escribirán los visitantes con sus reservas y sus recorridos a pie.



