Plaza Mayor, Medellín. Los 125 alcaldes de Antioquia llegaron con listas de proyectos, el gobernador Andrés Julián Rendón con propuestas concretas y el alcalde Federico Gutiérrez con una agenda de seguridad que no admitía rodeos. Abelardo de la Espriella llegó con respuestas.
La jornada de Empalme Territorial del martes fue, en los hechos, el primer ejercicio de gobierno real del presidente electo. Antes de tomar posesión, De la Espriella ya tomaba decisiones que reconfiguran la geografía institucional del país.
Tres anuncios, un mensaje
El primero: un despacho alterno de la Presidencia de la República en el palacio Rafael Uribe Uribe, el edificio que da nombre simbólico a la Plaza Botero. El segundo: el traslado de la sede principal de ProColombia —la entidad encargada de promover inversión, exportaciones y turismo— desde Bogotá a Medellín. Al frente quedará el antioqueño Jaime Andrés Uribe Tamayo. El tercero: Medellín será la sede en Colombia del «Escudo de las Américas», la estrategia hemisférica de seguridad contra el crimen organizado y el narcotráfico.
Los tres anuncios apuntan en la misma dirección: sacar poder del centro y acercarlo a la región que, en el imaginario del próximo gobierno, encarna el emprendimiento, la innovación y la capacidad exportadora que Colombia necesita.
La herencia fiscal y el reloj
De la Espriella no esquivó la incomodidad. Ante los alcaldes, describió el panorama presupuestal heredado con una frase que no dejó margen a la interpretación: «bien desastroso, pero puede ser peor de lo que pensamos, porque no hemos tenido acceso total a los números, a las cuentas».
La instrucción que dio a su ministro de Hacienda y al equipo económico fue precisa: el 15 de septiembre, a más tardar, los alcaldes sabrán qué proyectos puede financiar el nuevo gobierno. La condición para priorizar: que estén en diseño Fase 3, es decir, listos para ejecutar. «No hay tiempo para nada más y probablemente tampoco dinero», advirtió.
El mensaje a los municipios fue de austeridad sin ambigüedad: presenten lo que está en recta final, porque los recursos son los que son.
Seguridad: el pedido de Gutiérrez y la respuesta
El alcalde Gutiérrez fue directo. Le pidió al presidente electo priorizar la lucha contra las estructuras del crimen organizado que operan desde Medellín y el Valle de Aburrá, fortalecer la captura de objetivos de alto valor y reactivar los procesos de extradición contra los principales cabecillas vinculados al narcotráfico. La solicitud fue avalada.
Fue Gutiérrez quien propuso que Medellín fuera la sede colombiana del «Escudo de las Américas», la política de seguridad articulada con el gobierno de Estados Unidos para el hemisferio. De la Espriella aceptó.
En la misma línea, el presidente electo respaldó la presentación ante el Congreso de un proyecto de ley para eliminar el marco normativo de la llamada Paz Total, con el fin de impedir que se suspendan órdenes de captura y se concedan beneficios a integrantes de organizaciones criminales.
El gobernador Rendón, por su parte, propuso un piloto de aspersión con drones de cultivos ilícitos y solicitó recategorizar a «El Mesa» como Grupo Armado Organizado para combatirlo con la fuerza del Estado.
Energía e infraestructura: la agenda pendiente
Gutiérrez alertó sobre el riesgo de un eventual déficit de generación eléctrica y pidió reformas regulatorias urgentes para incrementar la capacidad de embalse de Hidroituango. También solicitó agilizar la ejecución de la hidroeléctrica Espíritu Santo, conectar a la red nacional seis pequeñas centrales de EPM para aportar más de 316 megavatios y establecer mesas técnicas para destrabar esos proyectos.
En infraestructura, planteó catalogar la región aeroportuaria de Antioquia como Proyecto de Interés Nacional Estratégico, impulsar la ampliación del aeropuerto José María Córdova con una segunda pista y una nueva terminal, y reforzar allí la presencia de la Policía y Migración.
Lo que la escena revela
La jornada de Medellín no fue un acto protocolario. Fue la primera demostración de que el próximo gobierno entiende que Colombia no se gobierna solo desde la Séptima. Trasladar ProColombia a la capital antioqueña, instalar allí el nodo del «Escudo de las Américas» y abrir un despacho presidencial alterno son señales de que la libre empresa regional —no el aparato burocrático centralizado— será el interlocutor privilegiado del nuevo ejecutivo.
Lo que queda por resolver es la aritmética. De la Espriella heredará cuentas que, según sus propias palabras, pueden ser peores de lo previsto. El 15 de septiembre dirá cuánto de lo prometido en Plaza Mayor puede sostenerse con los recursos disponibles. Ese será el primer examen real del nuevo gobierno.



