Mattel nombró a Roger Lynch como nuevo presidente y director ejecutivo, en una decisión que marca el relevo de Ynon Kreiz al frente del fabricante de Barbie y Hot Wheels. Lynch ya formaba parte del consejo de administración de la empresa desde 2019 y, hasta ahora, era consejero delegado de Condé Nast.
La compañía informó que Lynch asumirá la presidencia el próximo 2 de octubre y el cargo de director ejecutivo a partir del 2 de noviembre o antes. Antes de ese cambio, había sido el director independiente principal de Mattel; ahora esa posición pasará a Diana Ferguson.
El movimiento lleva a Mattel a apostar por un ejecutivo que la propia empresa presenta como alguien con amplia experiencia en liderazgo en los sectores de medios, tecnología y consumo. Durante su etapa en Condé Nast, Lynch dirigió la compañía global de medios y su cartera de marcas en un periodo de cambios, incluida la unificación de sus operaciones internacionales.
Judy Olian, miembro del consejo de administración de Mattel que lideró el proceso de sucesión, dijo que Lynch es «un líder visionario con una trayectoria de crecimiento de empresas globales a la vanguardia de las cambiantes tendencias de la industria y del consumidor», según el comunicado.
Mattel también destacó que Lynch transformó Condé Nast al impulsar el crecimiento de las suscripciones, el video, las experiencias en directo, el comercio electrónico y las alianzas estratégicas, además de mantener una inversión constante en periodismo y tecnología. La empresa espera que, con ese perfil, el nuevo titular del timón consolide su base actual y empuje su estrategia para aprovechar su cartera de marcas.
Lynch, por su parte, dijo estar «complacido» por la confianza del consejo de administración y afirmó que, a lo largo de sus años en la junta, había admirado las marcas de Mattel, su personal y su cultura única. También notificó al personal de Condé Nast su salida mediante un memorando, en el que señaló que había tomado la difícil decisión de renunciar y ayudar a iniciar una transición de liderazgo.
La escena lo dice todo: Mattel no eligió a un operador de la juguetería tradicional, sino a un directivo formado en una industria distinta, pero acostumbrado a mover marcas, audiencias y plataformas. Para una empresa que vive de su cartera icónica, el giro apuesta a que la gestión de marcas vale tanto como el producto en sí.
Para el lector, el desenlace también deja una señal clara sobre cómo se premia hoy la experiencia corporativa: no solo se valora fabricar, sino hacer crecer, conectar y monetizar marcas en varios frentes. En un mercado donde el capital castiga rápido los errores, Mattel se juega aquí algo más que una sucesión: la forma en que quiere defender el valor de su franquicia comercial.


