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Martorell lleva a la Primavera del Libro una novela sobre consentimiento, memoria y poder

Solas pone en escena una relación entre una mujer de 36 años y su alumna de 16, y abre una discusión incómoda sobre consentimiento, recuerdos y asimetrías de poder. La autora la presenta como una novela para que el lector saque sus propias conclusiones.
viernes 9 de octubre de 2026

La escena lo dice todo. Este domingo 11 de octubre, a las 11:00 horas, Montserrat Martorell participará en la 15.ª Primavera del Libro, en la Estación Mapocho, donde firmará ejemplares de Solas, su cuarta novela, publicada por Editorial Trayecto.

La obra pone en el centro una relación entre Amparo, una mujer de 36 años, y Rafaela, su alumna de 16. Lo que comienza como un vínculo intenso se prolonga durante cinco años, hasta que las certezas sobre lo vivido empiezan a resquebrajarse. Mientras Amparo defiende la autenticidad de ese amor y sostiene que ambas participaron de una decisión compartida, Rafaela comienza a cuestionar su propia experiencia y las condiciones en que se construyó ese vínculo.

Martorell construye la narración desde las voces de ambas protagonistas para explorar los límites del consentimiento, las asimetrías de poder y la manera en que las personas elaboran sus recuerdos para comprender, justificar o cuestionar sus decisiones. En el trasfondo aparecen las redes sociales, las funas, un asesinato y el aislamiento de la pandemia, elementos que sitúan el conflicto íntimo en una sociedad atravesada por la exposición pública y la disputa por los relatos.

La novela también interroga las contradicciones del feminismo contemporáneo, las fronteras entre lo privado y lo público y las dificultades de establecer responsabilidades en relaciones marcadas por profundas desigualdades. No ofrece respuestas cerradas: deja que las versiones de Amparo y Rafaela convivan y se contradigan, y obliga al lector a entrar en esa zona incómoda donde la memoria y el deseo no siempre encajan.

«Escribir esta novela tenía que ver con intentar ponerles nombre a zonas incómodas, oscuras y silenciosas», dijo Martorell. «Me interesa la escritura de la intimidad, una escritura que pone en el centro a las mujeres. No quería ser juez de nada, sino simplemente mostrar lo que ocurre en una relación como la de ellas. Que el lector saque sus propias conclusiones, que el lector decida. Creo profundamente en la libertad de la lectura. Nadie lee solo. Todos cargamos nuestros fantasmas».

Martorell es escritora, periodista, doctora en literatura y académica. Su trayectoria incluye las novelas La última ceniza, Empezar a olvidarte y Antes del después. También ha tenido circulación internacional, con publicaciones en Argentina, Ecuador y Colombia, además de una traducción al árabe y participación en antologías publicadas en Perú e Inglaterra.

Actualmente trabaja en su quinto libro, su primer proyecto de no ficción, centrado en la memoria y las experiencias humanas.

Para entender el presente hay que volver a esa semana. Solas no solo se instala en la conversación literaria; también toca una fibra social que sigue sin resolverse: quién define una relación, quién tiene voz para narrarla y qué ocurre cuando el consentimiento se cruza con poder y desigualdad.

En una época en que la industria cultural suele premiar el gesto y la consigna, Martorell apuesta por una novela que no sermonea ni simplifica. Esa decisión importa. La libertad de leer también exige libertad para no recibir respuestas prefabricadas, y ahí está el valor de una obra que devuelve al lector la responsabilidad de pensar.

Hay además un subtexto que no conviene perder de vista: cuando una historia íntima se vuelve pública, la disputa por el relato siempre deja ganadores y perdedores. En ese terreno, la literatura puede ser un espacio de verdad incómoda, pero también un recordatorio de que las relaciones humanas no deberían normalizarse bajo el peso de la asimetría.

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