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Los indultos que Urrutia espera y Kast no firma

El senador republicano presiona al Presidente para que cumpla el compromiso de campaña con los uniformados condenados. Cinco meses de gobierno y ningún indulto firmado.
Imagen ilustrativa
martes 11 de agosto de 2026

La escena lo dice todo. Un senador del partido de gobierno, militante del Partido Republicano, admite en voz alta que está «sumamente preocupado» porque el Presidente José Antonio Kast no ha indultado a nadie en cinco meses. No es una crítica de la oposición. Es una advertencia desde adentro.

Ignacio Urrutia, senador republicano, lo dijo sin rodeos en una entrevista publicada por La Tercera: «Esperábamos que, apenas asumiera, empezara a indultar de forma inmediata». El compromiso, según Urrutia, no era solo de Kast sino de todos los candidatos del Partido Republicano que lo acompañaron en campaña. «No es solo Kast el que está quedando mal con este compromiso, sino que todos los diputados y senadores del partido».

El objeto de la presión son los uniformados condenados durante el estallido social de octubre de 2019, pero también, según Urrutia, quienes cumplieron funciones durante el golpe militar. «A todos les prometimos que los íbamos a indultar y aquí no ha pasado nada», afirmó el senador.

Kast ha respondido, según relata Urrutia, que analizará los casos uno por uno y que tomará resoluciones cuando llegue el momento. Para el senador, ese momento se está demorando demasiado: «Hacerlo uno por uno no se va a alcanzar en los cuatro años de gobierno». Por eso, la bancada de senadores que impulsa los indultos desde el Congreso propone una fórmula general, más rápida y más abarcadora.

El argumento de Urrutia no es solo de lealtad política. Es también de aritmética electoral. «Si el Presidente pretende estar bien con la izquierda, va a empezar a perder la gente de la derecha», advirtió. Y citó a la senadora Kaiser, quien había alertado sobre la necesidad de no desatender al 30% del electorado que respaldó a Kast. «Ella tiene toda la razón», dijo Urrutia. «Lo único que uno tiene que hacer es afirmar a la gente propia».

El senador también habló de valentía. Comparó el costo político que tendría un indulto de Kast con el que asumió el expresidente Gabriel Boric cuando indultó a personas de su propio sector: «La izquierda se va a tirar encima del Presidente. No estoy diciendo que Kast sea cobarde ni nada por el estilo, pero sí hay que ser valiente para poder defender a los suyos».

Para los detalles cuentan la historia: Urrutia propuso una fecha y un gesto concreto. El 11 de septiembre, aniversario del golpe militar de 1973, sería, en sus palabras, «una señal espectacular, tremendamente grande, para todos sus partidarios» si Kast firmara los primeros indultos a uniformados ese mismo día. «Sería una señal espectacular que el día 11 empiece con los primeros indultos a uniformados», afirmó.

Sobre la promesa de unidad nacional con la que Kast inició su administración, Urrutia fue categórico: «Eso sí que fue una ilusión total. El tema de la unidad nacional no existe, no con una izquierda como el PC y el FA, y un PS que es vagón de cola a los otros dos». Y añadió que Kast lo habría comprobado cuando envió el proyecto de ley de reconstrucción al Congreso y la izquierda lo votó en contra.

Lo que está en juego, más allá del debate jurídico sobre los indultos, es la credibilidad de un gobierno ante su propio electorado. Urrutia lo plantea en términos de supervivencia política: «Si no cumplimos con uno de los compromisos principales de la campaña, se va a empezar a perder el piso que tenemos nosotros mismos. Eso ya es fatal».

Desde la línea editorial de Hemisferio, la tensión que describe Urrutia ilustra un principio que los gobiernos de derecha suelen aprender tarde: el electorado que te llevó al poder no perdona la inacción más que la derrota. Un compromiso de campaña no cumplido no desaparece con el tiempo; se acumula como deuda política con intereses. La pregunta que Kast deberá responder antes del 11 de septiembre no es ideológica sino de confianza: ¿cuánto vale la palabra empeñada?

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