La escena lo dice todo: una cancha de futbolito, un simulador de ciclismo y una estación de traducción en tiempo real, todo dentro de un mismo espacio. Así eligieron Ray-Ban Meta y Oakley Meta para presentarse en Chile, con un evento que reunió a influencers, creadores de contenido, deportistas e invitados de ambas comunidades en un entorno diseñado para que los asistentes probaran los dispositivos en condiciones reales.
Los anteojos combinan cámara manos libres, audio de alta calidad, asistente de inteligencia artificial y un diseño que no renuncia a la estética de las marcas originales. La propuesta no es la de un gadget de nicho: es la de un objeto de uso diario que incorpora tecnología sin sacrificar la forma.
La activación incluyó música y otras estaciones interactivas que permitieron explorar funciones concretas: grabar sin sacar el teléfono del bolsillo, escuchar audio sin auriculares visibles, traducir en tiempo real una conversación. Los detalles cuentan la historia de hacia dónde se mueve la categoría de los wearables: lejos del laboratorio, hacia la calle.
Ambos modelos ya están disponibles en Chile a través de una red amplia de puntos de venta. Las tiendas Ray-Ban y Oakley los ofrecen de manera directa, junto con Sunglass Hut, Solaris, Ópticas GMO y Ópticas Place Vendôme. A eso se suma la red de distribuidores autorizados de EssilorLuxottica en el país, que incluye Ópticas Rotter & Krauss, Óptica New Lens, Optical Store, JPT, Chilelentes.cl, Lens.cl y Ebest.cl, entre los puntos de venta más destacados.
La alianza entre Meta y las marcas de EssilorLuxottica representa una apuesta concreta por llevar la inteligencia artificial al rostro del usuario sin intermediarios: sin teléfono en mano, sin auriculares separados, sin pantalla adicional. El asistente de IA responde, el micrófono capta, la cámara registra. Todo desde un armazón que, a primera vista, parece un par de gafas de sol convencionales.
Para entender el presente hay que volver a esa semana en que Meta decidió que su siguiente frontera no era una aplicación ni un servidor, sino un objeto que la gente ya usaba todos los días. La integración de IA en hardware de consumo masivo —y de consumo aspiracional, en este caso— marca un giro en la forma en que las plataformas tecnológicas compiten por la atención y los datos del usuario.
Desde la perspectiva del libre mercado y la innovación privada, el debut chileno de Ray-Ban Meta y Oakley Meta ilustra cómo la competencia entre empresas tecnológicas produce dispositivos que amplían las capacidades individuales sin necesidad de subsidio ni regulación dirigida. Es la lógica del mercado funcionando: dos marcas con décadas de capital aspiracional prestan su diseño; una plataforma tecnológica aporta el cerebro; el consumidor obtiene un producto que hace más con menos fricción.
El riesgo, claro, es el de siempre con los dispositivos conectados: quién procesa los datos captados por esa cámara y ese micrófono, y bajo qué condiciones. Ese debate no lo resuelve el lanzamiento, pero tampoco lo cancela. Lo que sí queda claro después del evento en Chile es que los anteojos inteligentes dejaron de ser un concepto de feria tecnológica. Ya tienen dirección de tienda.


