La escena lo dice todo. Un crítico de televisión confiesa que hay demasiado contenido para seguirlo todo, «incluso para quienes lo vemos profesionalmente». Y aun así, la lista que publica la revista Time a mitad de 2026 no es un catálogo de relleno: es un mapa de las apuestas narrativas más ambiciosas de la temporada.
El año arrancó con Alice and Steve, una comedia negra británica creada por Sophie Goodhart —alumna de Sex Education— que convierte una incomodidad social en un campo de batalla emocional. Steve, interpretado por Jemaine Clement (creador de What We Do in the Shadows), es un peluquero de celebridades, recién divorciado y reflexivo. Alice, a cargo de Nicola Walker, es una diseñadora de moda intensa pero cariñosa. El detonante: Steve y la hija adulta de Alice, Izzy, se enamoran. Lo que sigue es una guerra declarada entre amigos de toda la vida. La crítica destaca que Clement logra hacer simpático a un personaje que «fácilmente podría leerse como un tipo siniestro», y que la serie tiene la sensibilidad suficiente para explorar «el sexismo inherente en la capacidad de los hombres de mediana edad de reiniciar sus vidas con mujeres más jóvenes».
En otro registro, The Vampire Lestat llega como tercera temporada de Interview With the Vampire y, simultáneamente, como una serie nueva con los mismos personajes. El creador Rolin Jones construyó lo que la crítica describe como «una obra de camp apocalíptico, a ratos trepidante y a ratos devastador». Sam Reid interpreta a Lestat de Lioncourt, ahora al frente de una banda de revival glam-garage. La premisa —un vampiro real confirmado públicamente en la era de las redes sociales— sirve de espejo satírico: según el propio Lestat, los estadounidenses «levantaron la cabeza de sus amos algorítmicos, emitieron un colectivo 'eh' y deslizaron a la izquierda». Pocos diagnósticos culturales más certeros han llegado en forma de serie de vampiros.
What It Feels Like for a Girl, adaptación de la BBC nominada al BAFTA, traslada a la pantalla las memorias de Paris Lees publicadas en 2021. Ambientada en la Inglaterra de pueblo a finales de los noventa, sigue a Byron —interpretado por Ellis Howard— en un camino de autodescubrimiento que incluye trabajo sexual y vida nocturna queer. La crítica subraya que Lees «deslumbra con las imágenes y sonidos de la cultura de club del año 2000, pero nunca sanitiza los peligros que Byron corre».
En clave de comedia criminal, Deli Boys llega a su segunda temporada con la confirmación de que su verdadera estrella es Lucky Auntie, interpretada por Poorna Jagannathan. La serie, creada por Abdullah Saeed, sigue a dos hermanos pakistaní-americanos que heredan sin quererlo un imperio del narcotráfico. La segunda entrega suma a Fred Armisen como dueño de casino, a Andrew Rannells como candidato a alcalde «escalofriante y modélico» en contra de las drogas, y a Kumail Nanjiani como abogado. «Rápida, graciosa, cargada de violencia caricaturesca y diálogos inteligentes», según la reseña.
Cierra el repaso Hacks, serie que la crítica describe como una exploración del legado, el poder, la misoginia, la creatividad y «el estado degradado de la industria del entretenimiento». Jean Smart encarna a Deborah Vance, una comediante septuagenaria cuyo problema central, desde el primer episodio, es que nunca ha recibido el reconocimiento que merece como pionera.
Los detalles cuentan la historia. Lo que une estas cinco series no es un género ni una plataforma —aparecen AMC+, HBO, Apple TV+, BBC y NBC en el mismo listado— sino una apuesta común: personajes complejos, escritura que no subestima al espectador y premisas que incomodan antes de consolar.
Para Hemisferio, la lectura es clara. En un mercado audiovisual donde el gasto en contenido se mide en miles de millones y la competencia por la atención es feroz, la industria sigue demostrando que la libre competencia entre plataformas genera diversidad real de voces y formatos. No hay comisario cultural que haya ordenado que este año coexistan un drama de identidad en la Inglaterra de los noventa, una sátira vampírica sobre el colapso de la atención pública y una comedia criminal con protagonistas paquistaní-americanos. El mercado —y el talento— lo hicieron solos. Esa es, quizás, la mejor noticia de la temporada.



