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La voz de Buenaventura que nacía en casa y hoy conmueve a Caracol

Sarah Isabel Ramos García, de Buenaventura, llegó a Yo me llamo Mini con una interpretación de Whitney Houston que hizo llorar a César Escola. Detrás de la escena hay coro, inglés, marimba del Pacífico y una formación gratuita que muestra el valor de la música bien organizada.
miércoles 7 de octubre de 2026

La escena lo dice todo. El lunes 5 de octubre, Sarah Isabel Ramos García salió al escenario de Yo me llamo Mini, de Caracol Televisión, e interpretó a Whitney Houston con una fuerza que dejó al jurado César Escola con lágrimas en los ojos. La participante llegó desde Buenaventura y su presentación se volvió uno de los momentos más emotivos de la jornada.

Detrás de esa aparición hay una trayectoria que, según contó a El Colombiano Diego Coime, su profesor de música, comenzó mucho antes del programa. Sarah Isabel ya cantaba antes de llegar al concurso y desde 2024 se forma en la Fundación Nacional Batuta. Coime trabaja en la sede de la comuna 5 de Buenaventura, en el barrio Santa Fe, donde atiende a 139 niños y jóvenes de entre 7 y 17 años.

Batuta, fundada en 1991, acompaña a niños y jóvenes en todo el país con formación musical gratuita. Su modelo, llamado orquesta-escuela, parte del trabajo en grupo y del acompañamiento psicosocial. «Los chicos cantan en coro, tocan en grupo. Todo se hace de manera articulada entre los demás, y eso permite que ese crecimiento sea integral», explicó Coime.

Sarah Isabel no vive en ese sector de Buenaventura, así que su mamá, Gilma García Bonilla, la lleva siempre hasta el lugar de los ensayos. Según Coime, la familia ha estado pendiente de que pueda participar en concursos de este tipo. «La mamá es como la manager de primera mano de la niña», dijo.

Las primeras lecciones de canto, según la niña ha contado, llegaron en casa: de su mamá y de su abuela Gertrudis Bonilla, cantautora del Pacífico colombiano. Cuando entró a Batuta, ya cantaba y hacía música. Coime resumió así ese punto de partida: «Su talento es innato. Ella nació con ese don, y en Batuta le hemos dado ciertas herramientas para que pueda construir una estética de sonido y una fonación más agradable».

Además de la música, Sarah Isabel estudia inglés en una academia de Buenaventura. Para Coime, ese aprendizaje ayudó a que se acercara a Whitney Houston. «Creo que empezó a ver documentales e información sobre Whitney, y la música de Whitney se le fue metiendo por las venas», contó. La canción con la que audicionó ya la había cantado antes e incluso había hecho videos de TikTok con ella.

El profesor también destacó que, aunque se trata de música adulta, la niña la entiende y la pronuncia bien. A eso se suma su trabajo con la marimba del Pacífico. «Con Batuta, más que canciones de otras regiones, hacemos músicas tradicionales con marimba. La niña también toca marimba, canta y acompaña al marimbero principal», dijo Coime.

La historia de Sarah Isabel muestra algo que a veces se pierde cuando el foco queda solo en el aplauso: detrás de una voz que emociona hay una cadena de formación, familia y disciplina. No es un milagro instantáneo ni un producto improvisado. Es una niña que ya traía canto desde casa y que encontró una estructura para pulirlo.

Y ahí está el valor de lo que aparece en Buenaventura: una organización que da formación gratuita, una familia que empuja, una escuela musical que trabaja en grupo y una niña que suma inglés, coro y marimba. Esa combinación crea oportunidades reales sin depender del azar ni de la burocracia.

En un país donde el talento muchas veces se desperdicia por falta de método, el caso de Sarah Isabel recuerda que el mérito necesita herramientas. Cuando la disciplina, la familia y una institución bien enfocada se juntan, el resultado puede terminar en un escenario nacional y, como ocurrió esta vez, en lágrimas de un jurado.

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