La escena lo dice todo. El 23 de julio de 2026, en la sede del Banco Central Europeo en Fráncfort, los diseños finalistas para los nuevos billetes de euro se presentaron ante el mundo. Por primera vez desde que los billetes entraron en circulación en 2002, el BCE se dispone a cambiarlos de arriba abajo. Y en el centro del debate hay una pregunta que nadie esperaba: ¿puede una neoyorquina encarnar la identidad europea?
La respuesta provisional del BCE es que sí. Maria Callas, soprano nacida en Nueva York en diciembre de 1923 de padres griegos, aparece en uno de los dos paquetes de diseño que el banco ha puesto a consideración pública. Si el paquete cultural resulta elegido, su rostro estamparía el billete de €5.
Dos visiones, una sola moneda
Las propuestas en liza son radicalmente distintas en su filosofía. Una apuesta por la naturaleza: ríos, paisajes serenos y aves emblemáticas del continente, desde el martín pescador hasta el alcatraz norteño, pasando por el abejaruco y la cigüeña blanca. La otra celebra el talento humano que ha moldeado Europa: Ludwig van Beethoven, Marie Curie, Miguel de Cervantes, Leonardo da Vinci y Bertha von Suttner, la primera mujer en recibir el Premio Nobel de la Paz.
Callas es la única figura del paquete cultural que no nació en suelo europeo. Los demás —el compositor alemán, la científica polaco-francesa, el escritor español, el polímata italiano y la novelista austriaca— son inequívocamente europeos de origen. Ella llegó al continente de adolescente, cuando su madre la llevó a Atenas, y fue alumna de la soprano española Elvira de Hidalgo en el Conservatorio de Atenas.
Una carrera que no necesita fronteras
Lo que vino después es historia del arte lírico. En 1951 Callas debutó oficialmente en La Scala de Milán con los I Vespri Siciliani de Verdi. Desde allí conquistó el Royal Opera House de Londres, la Metropolitan Opera de Nueva York y la Ópera de París. El English National Opera la describe como capaz de «entregar una amplia gama de colores vocales según el estado de ánimo o el tipo de música que interpretaba». Su biografía en el Museo Maria Callas de Atenas la reconoce como «el icono operístico por excelencia del siglo XX, célebre por sus interpretaciones y técnicas inigualables». En octubre de 1956, la propia revista TIME la llamó «la reina indiscutible de la ópera mundial» en su portada.
Callas dio su último recital mayor en Sapporo, Japón, en 1974. Se retiró a París, donde murió de un ataque al corazón en 1977, a los 53 años. En 2023, el Ministerio de Cultura de Grecia logró que la UNESCO incluyera el centenario de su nacimiento en sus conmemoraciones anuales. En 2024, Angelina Jolie la interpretó en la biopic Maria, producida por Netflix.
El proceso y los plazos
El BCE ha abierto una encuesta pública en línea que cierra el 21 de septiembre. Los resultados se elevarán al Consejo de Gobierno del banco, junto con las conclusiones de un jurado independiente y una revisión técnica. La decisión final está prevista para finales de 2026. Una vez elegido el diseño, los nuevos billetes pasarán por pruebas antes de entrar en circulación, y serán intercambiables con la serie actual.
«Hablen con amigos, colegas, familiares, y pídanles que participen, porque queremos que el mayor número posible de europeos exprese su opinión sobre nuestros futuros billetes», dijo la presidenta del BCE, Christine Lagarde.
El BCE señala que el rediseño busca reflejar mejor la identidad y los valores de Europa, introducir elementos de seguridad mejorados, avanzar en sostenibilidad ambiental y hacer los billetes más accesibles.
Lo que está en juego
Para Hemisferio, el debate sobre los billetes revela algo más profundo que una decisión estética. La tensión entre el paquete de naturaleza y el paquete cultural no es inocente: elegir ríos y pájaros es apostar por una identidad europea que huye de figuras humanas concretas —y de los debates que traen consigo—; elegir rostros es asumir que Europa es, ante todo, una civilización construida por individuos de talento extraordinario.
Que uno de esos rostros haya nacido en Nueva York no debería escandalizar a nadie que valore el mérito por encima del origen. Callas no representa a América en los billetes europeos: representa la capacidad de una civilización abierta para atraer, formar y consagrar el genio dondequiera que nazca. Eso, precisamente, es lo que Bruselas suele olvidar cuando legisla contra el mercado y la meritocracia. El billete de €5, si lleva su cara, será un recordatorio involuntario de que Europa ha sido grande cuando ha premiado la excelencia, no cuando ha gestionado la mediocridad.


